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 Los hermanos Wright empezaron con tres planeadores de madera de pìno (Flyer I), fresno (Flyer II) y muselina (Flyer III). El segundo modelo tuvo muchos problemas en los virajes. Sin embargo, el Flyer III, resultó un aparato que planeaba muy bien, con unas buenas características de vuelo (dentro de lo que cabe), por lo cual decidieron acoplarle un motor.

 Este aparato era guiado mediante la torsión de las puntas de las alas y el timón de dirección, y supuso la base del vuelo guiado que conocemos hoy en día.

 Los Wright tenían una imprenta y llegaron a editar el West Side News, pero con la aparición de las primeras bicicletas, se entusiasmaron tanto, que dejaron la editorial Sines a Paul Laurence Dunbar, que era un amigo que les ayudaba y con el tiempo sería conocido como poeta. Se instalaron en la misma calle y crearon la Wright Cycle Co. para venta, construcción y reparación de bicicletas, vendiendo cientos de su modelo Special.

 Cuando eran pequeños jugaban con un juguete, que su padre les había regalado, que tenía una hélice que se cargaba con unas gomas retorcidas, y que se elevaba hasta que la hélice dejaba de dar vueltas, sembrando en ellos la curiosidad por volar.

 Enterados de los vuelos de Otto Lilienthal con sus alas planeadoras, comenzaron a imitarle creando artefactos parecidos.

 Contactaron con el Smithsonian Institute que les proporcionó información sobre los trabajos de Langley, de Lilienthal y Moulliard.

 En 1899 se decidieron a probar su primer planeador, que era un biplano de 5 metros de envergadura y el sistema fué empleado para las cometas. Para esta prueba y las siguientes, aconsejados por el Servicio Nacional de Metereología, se transladaron a Kitty Hawk, lugar donde los vientos eran más constantes, viviendo en una tienda de campaña, ya que no había casas en aquel lugar.

 Se pusieron en contacto con Chanute, que les proporcionó todo tipo de información y con este bagaje se pusieron manos a la obra; investigaron, probaron, cambiaron y "volaron".

 En 1901 empezaron probando distintos perfiles de alas, que adaptaban a sus bicicletas. Construyeron un túnel de viento para hacer pruebas con maquetas que iban modificando según su comportamiento en el túnel, que incorporaba una balanza mediante la cual medían las distintas sustentaciones.

 Su segundo planeador era de 6.7 m. Lo probaron en Kill Devil Hill, donde había alturas distintas para lanzarse como Lilienthal. En un año hicieron más de 1000 planeos, siendo el más largo de unos 190 m. Aprendieron a virar por medio de la torsión de un plano mediante cables. Chanute estaba constantemente informado de sus avances y finalmente se presentó en el terreno para observar sus estudios. Chanute les aconsejo que acoplaran un motor a su planeador, despues de ver los avances logrados. Fueron introduciendo la forma aerodinámica de las alas y un timón de dirección que se accionaba simultaneamente con la torsión del ala.

 El lunes 14 de diciembre Wilbur hace una prueba de vuelo y el aparato por exceso de mando de profundidad, se encabrita y cae, habiendo recorrido 31 m. El 17 de diciembre de 1903 realizaron su vuelo en el Flyer III, que ha pasado a la historia.

 En una playa de Carolina del Norte, cerca de Kity Hawk, Orville preparó una cámara fotográfica sobre un trípode en una posición fija, y apuntando al lugar en el que el aparato, teoricamente se iría al aire, siendo un espectador el encargado de apretar el disparador de la cámara para así inmortalizar el momento. Su mecánico Charles Taylor construyó un motor de 12 cv con un peso de 110 kg, el Flyer tenía una envergadura de 12.35 m y dos hélices de perfil aerodinámico, contrarrotatorias para compensar el par motor.

 El 17 de diciembre de 1903, Orville pilota el aparato tendido boca abajo. Vuela unos 40 m a una altura de 3 m, haciendo subidas y bajadas por un exceso de mando de profundidad. Lograrían volar 284 m en un tiempo de 59 sg. Este hecho marcaría el comienzo de una evolución imparable del hombre en su ansia por volar.

 En 1905 lo inentarán de nuevo con el Flyer III de 12 m de envergadura, con motor de 20 cv, con nuevas hélices y con asiento para el piloto. Consiguen un vuelo de 38 minutos recorriendo 39 km. Tras el éxito, ofrecen el Flyer por 1 millon de francos. Los franceses ya no están tan interesados en la compra, despues de haber llegado a sus oidos rumores del fracaso de la demostración de Mayo del año anterior, y por no darles una negativa, les ofrecen 600.000 francos, exigiéndoles una demostración y que el aparato vuele a una altura de 100 m. Los Wright, entendiendo la intención contestan: "Para volar son necesarios los pies y las manos, pero también una cabeza que es necesario no rompérsela."

 Ahora en tratos con los ingleses, Orville se translada a Fort Myer, para presenciar el vuelo de Curtiss. Selfridge, que estaba en la comisión del ejercito, se subió al aparato, ya que esta comisión quería que volaran dos personas, pero en pleno vuelo se rompio la hélice y parte de la estructura, muriendo el oficial en el accidente, hecho este que truncó sus esperanzas de vender el aparato en Inglaterra.

 En 1906 entran en conversaciones con la Flint & Cie banca comercial que tiene el mercado mundial de la venta de armas. Estos quieren comprarle los derechos de venta para fuera de los EEUU. En marzo de 1908 llegan a Francia para hacer una demostración después de haber conseguido un contrato de fabricación del Flyer con una sociedad francesa.

 La prueba no se haría hasta agosto, ya que el traslado del aparato y segun cuentan, en la aduana fue estropeado por el mal trato de la descarga del barco en el que venía. Fué reparado en los talleres de su amigo León Bollée.

 El 8 de agosto en presencia de las autoridades, pioneros franceses, del presidente del Aero Clu y el numeroso público, en el campo de carreras de Hunaudières (Le Mans) se acabaron todos los rumores y sospechas y todos pudieron ver y reconocieron la calidad, el dominio del vuelo del Flyer III en despegues, vuelo y tomas.

 Fué tal el éxito que les animaron a establecer una escuela de pilotaje, y decidieron montarla en Pau, siendo sus primeros alumnos el Conde Lambert, el Capitán Lucas Girardville y Tissandier.

 Recordemos que el rey Alfonso XIII se sentó en el aparato al lado de Wright, donde le dió toda clase de explicaciones pero sin llegar a volar.

 La noticia corrió como la pólvora en EEUU, y cuando volvieron de Europa recibieron el homenaje de Dayton, su ciudad.

 En febrero de 1908 el ejército les compra por 25.000$ un modelo biplaza con doble mando y con un motor de 35 cv, que alcanzaba los 65 km/h.

 Wall Street se fija en ellos y un grupo de financieros se unieron a los Wright para formar en 1909 la Wright Company. Vendieron muchos aparatos, fabricaban cuatro al mes.

 Se pusieron de moda toda clase de festivales aéreos y exhibiciones, y los Wright montaron otra escuela en Montgomery.

 Recibieron la medalla de la ciudad de Dayton, la medalla del Estado de Ohio y la medalla del congreso de los EEUU.

 En definitiva, estos dos hermanos, tras muchos años de investigaciones, exitos y fracasos, consiguieron hacer que el hombre se elevara en una máquina por el aire, encendiendo la chispa de una mecha que aún hoy en nuestros días, no se ha extinguido y que ha llevado al hombre incluso al espacio exterior a bordo de naves pilotadas y al vuelo supersónico.


  Extraido de la publicación EMPUJE nº 68 (septiembre de 1999) / Artículo de Cesar Martín Porta

 Estupendo libro escrito por Stephen Kirk para rememorar los 100 años del primer vuelo a motor. En pioneros del aire, el autor quiere recordar la presencia de los hermanos Wright en Carolina del Norte, donde tuvo lugar su mayor logro, y mostrar la importancia que aquellos experimentos tuvieron para la historia de la aviación. Kirk cuenta con todo detalle todos los aspectos de la vida de los hermanos Wright en las costas de Carolina del Norte: la innegable influencia que el paisaje y la gente de Outer Banks ejercieron sobre ellos y del efecto perdurable que el éxito que consiguieron tuvo sobre la región otrora desolada.

 Un libro sin duda de obligada lectura para todo amante de la aviación, que rememora aquellos años de investigación, aventura y entusiasmo que marcó las vidas de los pioneros de la aviación. Es un libro de la editorial Planeta.


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