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Parte 1. De Portugal a Talavera.

 Como siempre, me pierdo una parte de la Vuelta todos los años. Este año nos (porque mi "pareja de hecho" también estuvo liao) perdimos la primera parte, casi todos los campos portugueses, porque estábamos liaos con la "desorganización" de las etapas de entrada en España: Talavera y Almonte.

 Así que con las cosas bien aseguradas y dejando a los demás socios de nuestros respectivos aeroclubes, que en realidad son los que hacen que estas cosas salgan como se espera, con los toques finales y demás detalles de última hora, Manolo Cortés me recogió de Almonte en "El Ultrapesado", su Z-601. Viendo a los pilotos no hace falta que explique lo de "Ultrapesado", verdad?

  Un paseito hasta Monte do Lago, de unos 180 km., es lo que nos separaba entre la vorágine de los preparativos y el relax de los participantes en La Vuelta 2006.

  Así que ajustamos para llegar a la hora de comer, afinando tanto que solo nos dio tiempo a tomarnos una cervecita antes de comer. Fue sorprendente ver la plataforma de Monte do Lago, conté más de 40 aviones, señal de que la participación en la Vuelta (que llevaba unos años algo alicaída) se empieza a recuperar. Y mucho tubo y tela... toda una recuperación de la vieja filosofía ULM.

  No tuvimos que bajar del avión para empezar a saludar a los conocidos, que ya conocen el ruido peculiar de los escapes independientes del Rotax del Ultrapesado y se acercaron hasta el parking. Abrazos, besos a las niñas, apretones de manos a los que acababan de presentarnos... lo habitual cuando uno se reencuentra con "la familia" de año en año.

  La gente estaba al fresco, a la sombra de las encinas y con la cervecita en la mano, ávidos de información sobre lo que iba a ocurrir al día siguiente: la invasión ULM de la Base Aérea de Talavera la Real.

  Nos hicimos rogar, y fuimos contando cosillas a la gente mientras comíamos, en la piscinita de Leonardo, en la cena... hasta que llegó la hora del briefing a última hora de la noche. Jamás he visto a la gente más atenta, y tensa, durante un briefing en La Vuelta.

  Se explicaron los procedimientos (que ya conocían casi todos porque el documento del briefing, de 14 páginas escritas, estaba colgado en la web de AEPUL desde casi 1 mes antes) que consistían básicamente en formar escuadrillas por velocidades y seguir al líder. Formamos varios grupos, a saber: Los Tortugas, evidentemente los más lentos, seguidos por los Abejas, menos lentos, los Moza (en honor a su lider, Elisa), los Negros (muy serios ellos con el indicativo), los Zorro (en su mayoría los amigos de Leonardo en Badajoz, que ya usan ese indicativo en sus correrías interfronterizas), y los Liebre, con velocidades de crucero superiores a los 200 km./h, liderados por el FK-14 de Francisco Alonso.

  Se marcaron ventanas de salida y llegada a la Base y se repitió el briefing (con algunas indicaciones más a los lideres que luego se reunirían con sus escuadrillas), recordándo la importancia de dejar alto el "pabellón ULM", ya que era la primera vez que se hacía una "invasión" de este tipo a una instalación militar, para más INRI en un día de actividad, y había que hacerlo bien para que no fuera la última.

  Los militares estaban ciertamente preocupados, sobre todo porque la Base (y la plataforma civil con "focas" y otros tráficos comerciales) estaba operando ese día... habían escuchado la fama que tienen los pilotillos de ultraligero de indisciplinados, anárquicos y metepatas... pero la gente de Badajoz se había estado trabajando al Ejército y les había convencido de que los pilotillos de ULM saben hacer bien las cosas cuando se ponen... y las muchas reuniones previas para los preparativos les hacían empezar a pensar que no era más que una leyenda eso que habían oído de los ULM.

  La hora de la verdad. El Ultrapesado sale de Monte do Lago a las 8 de la mañana, la patrulla del amanecer, con rumbo a Valverde de Leganés (Campo Patiño), para desde allí liderar a los que ese día se incorporan a la vuelta: otros 4 aviones. Los demás empezarán a salir a las 10 en sus ventanas de despegue.

  Manolo y yo lo tuvimos algo jodío por la niebla mañanera pero, salvo un tramo de 50 km. que estaba muy jodío, el resto fue pura rutina. Llegamos a Campo Patiño donde esperaban los demás aviones (puntuales como ingleses y deseando demostrar lo que sabe hacer un pilotillo de ULM cuando se le da la oportunidad). Allí también se incorporó Juan, uno de los controladores militares que nos acompañaría en vuelo por si las moscas, aunque estuviera de vacaciones. La verdad es que es quien se curró los procedimientos de entrada y estaba deseando ver si la cosa funcionaba.

  Despegamos (nada más decirnos por teléfono desde la Base que habían recuperado el último F-5 del periodo de vuelo de la mañana y que la pista era nuestra)... con un ligero incidente de uno de los motores que tuvo "una tos" y obligó a orbitar a la escuadrilla hasta que el piloto se aseguró de que no era nada grave y nos dirigimos a la base. Contacto con torre:

- Talavera, buenos días, I-6304.
- I-6304, adelante.
- Talavera, somos la primera formación de la Vuelta Ibérica, I-6304 más 4, a 1000 pies sobre Casas Coloradas, para aterrizar.
- Prosigan directos para base izquierda 31.
- Talavera, I-6304, así lo haremos.

... silencio de todos los demás, a la escucha, todos en fila y muy ordenaditos ...

- Talavera, I-6304, en base izquierda 31. - No le veo... hummm... ¿base izquierda 31?
- Pos le juro por Snoopy que estamos ahí... (es lo que deberíamos haber dicho, jejeje)

  La cosa es que ellos esperan ver algo parecido a un F-5 a 250 knots y 2.000 pies AGL... y nosotros abultamos bastante menos y volamos "despacito" (120 km/h) a menos de 1.000 AGL en ese momento. Visualmente respecto a Torre estamos detrás del edificio de la Jefatura, es imposible que nos vean salvo con rayos X.

- Talavera, I-6304, le confirmo base izquierda 31.
- Pues prosiga para final 31 y que notifiquen los demás de la escuadrilla establecidos en base con su numeral.
- Talavera, I-6304, final 31.
- Talavera nº 2 en base izquierda 31... nº 3 en base izquierda... nº 4 en...

... todos bien ordenaditos y separados unos 500 m., de película de Spielberg...


- Nº 1, ahora si le veo, autorizado a aterrizar, viento en calma.
- Talavera, Nº 1 autorizado para aterrizar... nº 2 en final 31
... (joer que pista, 2.850 x 60 m., como para salirse)

... es un ballet, los militares alucinan (nos lo dijeron después los dos supervisores, por si las moscas, que habían en la torre con los dos controladores de servicio) con la formación de ULMs y la disciplina que traen los pilotillos, la radio se usa lo justo y necesario y todo el procedimiento establecido va como la seda.

- Nº 1, salga por C-5.
- Talavera, negativo, salimos por C-3. Pista libre, Nº 1.

 Era de esperar, no están acostumbrados a que los aviones estén parados en 400 metros y te invitan a salir por una calle que está a 1.400 metros de la cabecera en su afán por "ponérnoslo fácil"... podemos salir por C-3 (salida rápida) y agilizar las cosas para los que nos siguen, así que hay que tener personalidad y solvencia y llevarle un poco la contraria a TWR, ¿no?

  Una vez en la rodadura nos esperan 7 u 8 señaleros, con sus chaquetas y cascos de colores, y el vehículo de los tochos de hormigón... van desviando los aviones a sus posiciones en los filas, les ponen los tochos que necesiten y ayudan a moverlos si es preciso... un ballet que recuerda a los portaaviones si no fuera por el tamaño de la rodadura C-4, que se destina a parking, una "callecita" de hormigón de 100 metros de ancho.

Con dos cojones.

  Paramos motor, delante de las cámaras de la tele y los de la prensa escrita calentado sus cámaras, y nos bajamos del avión:

- Tomo posesión de esta base aérea en nombre del Imperio... estoooo, de la AEPUL... eso te entraban ganas de decir, más o menos :

  Saludos varios a oficiales y autoridades que esperaban a pie de pista, y a esperar a que lleguen los demás, que tardarán aún unos 30 minutos según el horario previsto. Allí vemos un autobús climatizado para llevar a la gente a la cantina (lugar de reunión con "precios muy populares"), una ambulancia, dos vehículos para prensa y otros visitantes que han llegado en coche... y dos tractores para transporte de tochos y tropa, para amarrar aviones y mover lo que haga falta. Impecable la organización militar, lo han previsto todo.

  A la hora esperada se ve, en viento en cola derecha 31, como llega la escuadrilla Liebre. Tráfico y toma impecable, todos en perfecto orden y sabiendo muy bien lo que hay que hacer y decir... y los militares de la torre diciendo: Hummm, pos no son tan malos estos pilotillos.

  En cuestión de 1 hora habían llegado todos, sin novedad, salvo el retraso del grupo Abeja por un fallo de motor de uno de los Mistrales al arrancar (no quería) que se resolvió con una demora de casi 1 hora en la llegada de ese grupo. Precioso ver como 40 ULMs pueden entrar en una Base militar sin causar problemas y de forma espectacular. El último en llegar: nuestro amigo El Nocturno, con su pendular en vuelo directo de Albacete, llegó a las 2 de la tarde.

 La jornada transcurrió según lo previsto. Pilotos de la escuela hicieron de guía a los varios grupos que se formaron (para que fueran "manejables") y los pasearon por las instalaciones de la Escuela de Caza y Ataque. Las cámaras echaban humo, un buen rollo con los pilotos increíble (a fin de cuentas estos son los pilotos más vocacionales del ejército, y disfrutan entre otros pilotos, igual que nosotros). Comida a la hora prevista, visita a la "Boutique" para comprar unos recuerdos, piscina y siesta como estaba previsto, cantina siempre llena con precios "muy populares"... la tarde, salvo por el calor normal de estas fechas, de lujo.

  El Comandante Ávila, nuestro anfitrión al mando, estuvo en todo momento con la gente... contestando preguntas y contando algún que otro secretillo de la profesión... muy atento a que no nos faltara de nada y a resolver cualquier necesidad que le planteábamos. El resto de oficiales, suboficiales y tropa desviviéndose por hacernos sentir en nuestra casa. Una jornada, de muy buen rollo, única y que habrá que repetir.

  Por la tarde nos pusieron un autobús para ir a Badajoz, donde nos esperaban las autoridades civiles para visitar el centro de la ciudad y luego cenar... casi un banquete de bodas. Durante la cena, muy emotiva en los discursitos típicos del final, fueron todo elogios: de la organización a los militares por lo estupendamente que nos trataron, de los militares a los participantes por lo bien que se hizo todo (contra el pronóstico de la temida "leyenda negra" del ULM), de las autoridades los unos a los otros... hubo para todos... hasta a mi me dieron una placa, fíjate tu, si yo hubiera pagado por ayudar en esto.

 A la mañana siguiente, y siguiendo con la misma disciplina del primer día, todos reunidos a la hora convenida tras desayunar para el briefing de Almonte en el salón de actos con exposición de la meteo (cojonuda) por un instructor de la Escuela de Caza (de lujo) y todos al autobús que nos llevó a los aviones... parando en la línea de vuelo a posar todos en una foto con un F-5 de fondo y los pilotos que subían a él.

 Mientras preparábamos los aviones para despegar salieron para su misión dos F-5 en formación, a escasos 50 metros de los aviones, y luego un tercero (el de la foto) que nos dio una pasada con tonel incluido sobre el eje de pista, recordándonos que tienen las puertas de la Base abiertas para cuando queramos volver.

 La salida: tan limpia y ordenada como la entrada. La torre iba numerando a los que se alineaban en la rodadura y les iba dando instrucciones para despegar. Nuestro turno:

- Vuelta 37, entrar y mantener.
- Talavera, Vuelta 37 entrando y manteniendo,
- Vuelta 37, autorizado a despegar.
- Vuelta 37 en carrera. - Vuelta 37, vire a la izquierda a discreción, notifique sobre el punto S.
- Vuelta 37 virando izquierda para proceder a S.

En resumen, 24 horas inéditas y de lujo... creo que este es el principio del fin de la fobia que tienen a los ULM el resto de los que comparten el cielo con nosotros. Tuvieron que ser los militares los que le echaron los webos necesarios para ponernos a prueba.

Parte 2. Rumbo a Almonte.

  La siguiente etapa es "otro paseo", son 160 km. mal contados por la trocha y hay que estar antes de las 12 en Almonte para seguir el horario previsto. Tiempo de sobra si tenemos en cuenta que en Talavera se empezó a despegar a las 9:45.

  Los aviones más rápidos optan por rutas para alargar, como bajar siguiendo el Guadiana hasta Ayamonte y costear hasta Almonte. Nosotros tiramos por la trocha porque me toca hacer de "ginecólogo" (si, ese hombre que trabaja donde otros se divierten)... otra vez.

  En Almonte mis socios ya han preparado un "piscolabis", como diría Alejandro, a base de tomates ecológicos aliñados, cerveza, refrescos y un jamón que duró menos que una garrafa de gasolina en la puerta de un hangar. Todos van llegando, unos con más dificultades que otros, pero lo habitual... amarando aviones y esperando a los autobuses para llevarnos al Museo de la Villa, que un poco de cultura nunca viene mal.

 Algunos se "perdieron" en algún bar, pero todos estaban a las 2 en el autobús otra vez para ir a comer a Matalascañas. Buffet libre, unos pocos no podían luego moverse y se echaron la siesta en la recepción del hotel, al fresquito del AC. Otros hicieron el esfuerzo y bajaron a la playa (a 100 metros) para darse los chapotones. A las 8 el autobús recogía a la gente, muy relajadita y fresca, y se los llevaba a El Rocío.

 Allí me tocó hacer de guía turístico, vaya papelón, y acompañar al personal para ver en la Ermita a "la pilota" más veterana de Almonte (la Blanca Paloma) y luego dando un paseo por el mirador que separa la aldea del Coto de Doñana y las calles de arena pensadas para ir a caballo, terminar en la Casa de Almonte a la hora de cenar. La cena se hizo en plan informal, a base de parrillada y en un típico patio andaluz. Cuando ya la gente calmó sus estómagos empezó la fiesta, en plan improvisado como suele pasar en la romería de El Rocío, y unos chicos de la escuela municipal montaron un pequeño espectáculo de cante. Eran chavales, sobre todo chicas, jóvenes pero con gran futuro según los entendidos, que estuvieron cantando "a pelo" y tuvieron embobados a los pilotos y demás acompañantes durante algo más de 1 hora.

  El ambiente era típicamente rociero. Una vez acaba la cena, briefing y tirón de orejas de Yago por algunas cosas que no hicieron bien algunos en el último vuelo (nada grave, pero es bueno comentarlo para que no se repita... aunque quizás no era el mejor momento) y vuelta al campo, a momí.

 Por la mañana no hacía falta madrugar... el salto era de poco más de 60 km. hasta Ilipa Magna para comer, así que la gente se fue levantando a su ritmo, desayunando en el Club Social de Almonte (un hangar que reciclamos hace tiempo y preparamos para estos menesteres) preparándose las cositas a su gusto (café, tostadas, unos pastelitos...) y saliendo a su aire para estar a la 1 o así en Ilipa.

 Los del Ultrapesado salimos tarde, justito para llegar a la comida... estábamos muy quemados con una guardia de 48 horas en el departamento de "desorganización y ginecología".

  Tras la comida en Ilipa había que llegar antes de las 9 a AeroVeleta, en Granada, donde se esperaba una cena y "algo más", así que optamos por tomarlo con calma y hacer "parada técnica" en Antequera para acompañar al Xair que tendría que repostar allá. Nos juntamos allí 4 ó 5 aviones y salimos una hora más tarde, sin prisas, para Granada. A la llegada nos encontramos a casi todos ya en la plataforma, muy polvorienta, y un ambiente "raro". La cantina tenía unos precios de cafetería veneciana, a 2 € la cerveza corriente... 3 € la de marca... poca organización visible y, según nos fuimos enterando, gran incertidumbre sobre transportes, combustible, cena y demás necesidades, las escatológicas incluidas.

  La cosa es que se hizo lo que se pudo con respecto al combustible con los medios de la Vuelta, se buscó un mesón donde comer algo decente y se apañó lo mejor que se pudo la falta de organización de esta etapa. Tras una noche corta, por lo tarde que se acabó de pseudocenar y solucionar imprevistos, despegamos rumbo a Vera dispuestos a olvidar el día anterior. En Vera, tras un vuelecito muy bonito entre valles y luego sobrevolando el desierto (y algún poblado indio, con su fuerte y todo) fuimos espléndidamente recibidos por los propietarios del campo y gente del ayuntamiento, que nos acompañaron a comer a la playa, muy bien por cierto, para recuperarnos del mal rato del día anterior.

  Luego muchos se fueron a la playa, otros nos fuimos a una terraza a tomar helados, unos "relajantes musculares" y a sestear a la sombra. A las 6 estábamos todos en el autobús de vuelta al campo. En el campo, tras agradecer la hospitalidad de esas pocas horas de los locales, un breve briefing sobre la entrada en Los Garranchos. Como sabemos, o al menos deberíamos saber, el campo de los Garranchos está en el CTR de San Javier, por lo que tienen unos procedimientos que había que respetar, no por los militares (que en finde no eran problema) sino por el tráfico denso de esta época en el aeropuerto civil. Se recordó lo que había que recordar y empezamos a salir, directos a la costa, de más rápidos a más lentos, para no apretujarnos en ruta. Un paseo por la costa, más humo en las cámaras de fotos y, a pocos kilómetros, recuperamos la seriedad y a bajar y mantenerse en el pasillo asignado. La gente iba muy disciplinada notificando como se acordó y atendiendo a las instrucciones que daba un socio del campo a la radio. Algo se nos había pegado de los militares de Talavera.

  Dentro de tanta disciplina echamos unas risas cuando notificamos al llegar:

- Garranchos, Ultrapesado, buenas tardes.
- Por favor... hummm, repita indicativo para Los Garranchos.¿¡¡¡¿?¡¡?
- Ultrapesado (prrrrffff, aguantando la risa... juas, juas, juas).
- Ah, bien... Ultrapesado... proceda viento en cola... bla, bla, bla...

 Total, toma de precisión, como es habitual en el Ultrapesado, y fin de etapa y de Vuelta.

  Fueron llegando los demás y solo un triste incidente: El FK-14, que llegó el primero, se había desplomado en la toma (pasa en las mejores familias) y han dañado el morro y un plano. Los pilotos no tienen ni polvo en la ropa, pero se nos ha estropeado un poco la tarde de alegría que se vislumbraba, joer.

 Una organización estupenda nos permite preparar un poco la vuelta a casa de la gente que tiene que salir más temprano, luego al autobús para la cena y, casi por unanimidad de los asistentes, pernocta en las cabañas junto a la piscina que nos facilita el ayuntamiento. Cuando llegamos al Polideportivo Municipal de San Javier nos encontramos una cena cojonuda, una piscina para nosotros solitos y tres cabañas de 12 plazas que se llenan rápidamente... bueno, una menos rápida, la de los "roncadores profesionales", que espantan al personal con su fama. Hasta las 2 de la madrugada hubo gente en la piscina, en su mayoría catalanes que decían que había que aprovecharla porque era gratis.

  Por la mañana los socios de Los Garranchos nos fueron a buscar en sus coches y nos acercaron al campo donde se fueron haciendo espontáneamente grupos por destinos para acompañarse durante buena parte del trayecto.

 Despedidas de "la familia", hasta el año que viene en muchos casos, y agradecimientos a los anfitriones que tan bien lo habían organizado todo... y salida para Huelva. Nos acompañan Pedro y su yerno, en un EuroStar, y Alejandro y Santi, en el CT2K, con intención de ir del tirón hasta Antequera, repostar y comer allí con los amigos, cosa que solucionamos llamando a Pedro, el Cubano. ¿Quién no conoce a Pedro? Pues ya lo estáis haciendo que no hay mucha más gente como él, tan sana y además piloto, "importado" de Cuba como el buen ron. Vuelo de rutina, un paseo sobrevolando AeroVeleta pero siguiendo un ruta totalmente distinta a la del día anterior.

  Unos chuletones más tarde salimos cada uno hacia su destino: Alejandro para Medina, Pedro para Badajoz y nosotros a Almonte... y luego Manolo seguirá hasta Campo Patiño.

  El calor es tremendo a las 6 de la tarde cuando bordeamos Sevilla por el sur. 46º. Voy dando cabezadas, por allí no me hace falta ni mirar el mapa... me aburro, hago la digestión, hay ligera turbulencia y "la caló"... me apetece una siesta con este meneito... y Manolo idem de lo mismo. Encima llevamos Kiss FM en una radio, en la otra Sevilla TWR, que también deben tener sueño por la actividad que hay: ninguna. Algún ronquido sí que se oyó. En mi campo nos esperan con gasofa y agua fresca.

  Y a eso de las 8 sale Manolo de Almonte, ahora ya en un ultraligero de verdad, rumbo a sus vacaciones en Santander cuando recoja a su jefa y cambie el Zenair por el coche... que si no su sargenta no le deja entrar en casa después de desaparecer con otro tío (si fuera una rubia despampanante tendría su explicación) durante 5 días.

  Cansados: es la palabra con que acaban todas las Vueltas. Parece mentira que sea divertido hacer estas cosas, sobre todo las palizas del último día si te coge al otro lado de la península en un avión lento, pero satisfechos de hacer participado en otra Vuelta Ibérica más. Ahora, a ir tachando fechas hasta la siguiente... a ver si somos, por lo menos, el doble de aviones que este año.

P.D. Vuelvo a agradecer las fotos que he birlado para este articulillo a sus autores, de los distintos servidores que se han ido colgando por la red. Me he pasao con las de Talavera, pero es que ese día se hicieron cientos... a cual mejor. A parte de que no soy nada spotter, mi cámara murió por insolación en Talavera, así que muy pocas hubiera hecho aunque hubiera querido.

     
     Reportaje por: Carmelo Garrido - Alias Karmelok


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