| Mi aventura
da comienzo en el Campo de Vuelo de Alcazarén (Valladolid), donde había
quedado el día 4 para unirme al equipo de apoyo en tierra. Allí
conocí a algunos pilotos que se habían concentrado allí para
partir al día siguiente hacia Cerval, campo de vuelo de Portugal,
desde el cual daría comienzo la vuelta, y por supuesto conocí al
que sería mi compañero de carretera y luego buen amigo, Aurelio,
un tío de lo más cachondo, piloto también en el Campo de
Garray, y a Marcos Chulia, coordinador de esta edición de la Vuelta.
Por la mañana, y para sorpresa mía, partí hacia el
aeródromo de Cerval a bordo del TL-96 de Juan, "El correcaminos de
Lumbier", gran piloto y "gran cantante" también. El viaje
fué tranquilo, haciendo parada en el aeródromo de Braganza, ya que
el punto de llegada estaba cubierto por niebla, y había que esperar a que
se abriese. Continuamos viaje y en poco tiempo tomamos en el aeródromo
de Cerval. Por la noche fuimos
a cenar a un extraño sitio, en el cual tuvo lugar también el primer
briefing, que se hacia llamar "El Planetario", y lo terrible
fué volver al aeródromo, ya que
tras recorrer todas las calles y caminos posibles, al final dimos con el que nos
llevaría al campo de vuelo. La
etapa del siguiente día nos llevaría hasta España de nuevo,
al Campo de Vuelo de Chozas, pero la mañana amaneció completamente
cubierta de niebla. Nosotros salimos con la furgoneta para ir ganando tiempo y
ver como estaba la cosa más adelante, pero paramos en Verín para
esperar la salida de los aviones y seguir hacia delante o por el contrario, volver
a Cerval si no se abria el cielo y no podían salir los aviones. Tuvimos
tiempo de dar vueltas y vueltas por Verín, donde habiamos quedado con el
otro coche de apoyo, el de la singular Ana Arce, una joven aventurera de setentaytantos
años y de espíritu indomable que iba acompañada de Dolores,
la mujer de un piloto de Manresa. Finalmente
salieron los aviones y continuamos viaje hacia Chozas, por delante el cielo se
abría pero podíamos ver gran número de lenticulares, que
sin duda, harían que el viaje de los aviones fuera un poco movido y por
si fuera poco, vimos como se desarrollaba sobre nuestro destino una tormenta.
Una vez en el pueblo de Chozas de Arriba nos dispusimos a buscar el campo
de vuelo, que nos dijeron que estaba entre los dos pueblos, Chozas de Arriba y
Chozas de Abajo, pero tras ir de un pueblo a otro varias veces, nos rendimos y
decidimos preguntar por el Campo, y por fín dimos con él.
Cuando llegamos había llegado un grupo de aviones y estaba llegando el
segundo. Los del primer viaje no tuvieron incidencias, pero los que estaban llegando
nos comentaron que había mucho viento, que además era cruzado en
la pista, y que habían tenido un viaje un tanto movido. Valentín,
piloto de Camarenilla,
una vez tomó con su Coyote, me comento que había entrado en la neblina
y después pinchó una nube, de la cual tardó casi diez minutos
en salir, según el, una experiencia para no recordar. Aurelio y yo salimos
en busca de otra furgoneta más grande que nos habían mandado los
de AVIS, pero como era de esperar, nos perdimos, y tras recorren media provincia,
dimos con la furgoneta, la cambiamos y volvimos al campo para dormir,......a las
11 de la noche!!. (Sigue arriba a
la derecha) | La
etapa siguiente nos llevaría a Valle Ambles, en Avila. Esta fué
una etapa tranquila y los pilotos tomaron sin ninguna incidencia. Seguían
llegando pilotos para incorporarse a la vuelta, y Carlos (un chaval de Valladolid
que también formaría parte del grupo de apoyo en tierra), Aurelio
y yo realizabamos los trámites pertinentes para su inscripción.
Y
de nuevo a Portugal. Aurelio y yo salimos con el furgón y en la subida
del primer puerto hacia Arenas de San Pedro, zass,....nos quedamos sin gasoil,...y
menos mal que venían detrás Miquel Vila y "El Tuta", otros
dos auténticos personajes de la Vuelta. Miquel es instructor y representante
de Sky Ranger y helices Duc en Manresa, y el Tuta (Ramón) es un fotógrafo
de lo más simpático y dicharachero también de la comunidad
Catalana. Bajaron con el coche en busca de una gasolinera y mientras nos quedamos
Miquel y yo mirando unos toros que había en una finca frente a la furgoneta,
pero al darnos la vuelta, vimos una pequeña tasca de carretera, en la cual
nos metimos y mientras almorzabamos algo, esperamos a Aurelio y al Tuta. Ya
en carretera, bajamos hasta Portugal por la autovía de Extremadura. Paramos
en Trujillo, donde el Tuta le pegó un buén calentón a su
camara tirando fotos y donde nosotros casi derribamos todos los balcones de la
ciudad con el camioneto. Después continuamos viaje y paramos en la frontera
para comer, y tras zampar de lo lindo, nos fuimos hacia Montemor
o Novo, donde nos esperaba el resto de la gente, que ya había llegado con
sus aviones. Nosotros decidimos ese día dormir en un hotel, ya que teníamos
el cuerpo un tanto maltrecho de tanta carretera y de tanto duro suelo de campo
de vuelo. La siguiente etapa
la realicé volando de nuevo en compañía de Juan, "El
correcaminos de Lumbier". Bajamos hasta la costa y luego la seguimos hasta
Lagos, donde estaba el final de etapa. Volamos sobre la costa del Algarve, y he
de decir que fué fantástico, kilómetros y kilómetros
de playa y acantilados. Una vez pasamos La Marina de Lagos, comenzamos la aproximación
y tomamos en el Aeródromo de Lagos sin incidencias.
Allí estuvimos esperando al resto de los aviones, y cuando estuvimos todos,
un autobús nos llevo hasta la playa, donde
pasamos el resto del día achicharrandonos al sol. Por la tarde, Joe Horta
hizo una exhibición acrobática a bordo de su Sukhoi. Por
la noche la cena y el Briefing en el campo de vuelo, acompañados por la
alcaldesa de Lagos. La cena fué algo increible, comias y comías
y seguían pasando carne por la parrilla, y si te lo terminabas, te traían
más,..para haber rebentao. La
siguiente etapa nos llevaría a Sevilla, al campo de La Juliana, pero era
esta una etapa complicada, ya que la salida de portugal tenía sus complicaciones.
Había que pasar el CTR de Faro y las autoridades portuguesas habían
dispuesto que se dividiera la vuelta por grupos,...los más veloces, los
menos veloces y los lentos, todos en fila guiados por un avión lider portugués
y con un transponder incorporado para controlar cada grupo por radar. Pero a pesar
de los nervios, todo salió bien y la entrada en España se llevó
a cabo sin problemas. Los pilotos españoles demostraron su nivel. |
| Nuestra
llegada al aeródromo fue triunfal, ya que nos equivocamos de camino y nos
metimos en un olivar. Yo le decía a Aurelio: " Oye tío,
que por aquí no es" y el respondía " Ostias, es
que si me paro se nos queda clavada la furgoneta", y así fué,
un tractor nos tuvo que sacar del olivar,
ya que efectivamente, al final nos quedamos clavados en el olivar, al igual que
el coche de Miquel y el Tuta. En la Juliana ......mucho calor.....menos mal que
habían dispuesto una pequeña piscina portatil,.... de esa que se
lleva en la maleta cuando vas de vacaciones,....que nos sirvió para refrescarnos
y mejorar la situación medioambiental de nuestras células. Despues
de comer, nos llevaron a Sevilla para ver la ciudad, ...de vuelta al restaurante
a cenar y al campo a dormir. La
situación meteorológica estaba empeorando por el norte de la península
y el meteo estaba un tanto alterado. Los aviones salieron y nosotros hicimos lo
mismo con la furgona.
Por la radio podíamos oir como los aviones iban con viento en cola de hasta
80 km/h, venían escopetaos y con fuertes turbulencias. En el campo se temía
lo peor. Además, al llegar nos habían comunicado que en el campo
de al lado, se habían matado dos personas con un trike. Los
aviones llegaban pegando tumbos, la exibición de los trikes fué
impresionante y Valentin, piloto del campo en el que vuelo yo, Camarenilla, partio
una pata del tren finalizando así su vuelta ibérica. Pudimos ver
también como el famoso Bacterio, a bordo de su trike, realizaba varias
pasadas para tomar finalmente sin problemas.....Todos a salvo, los aviones bien
amarrados y de visita a Mojacar. Por la noche tuvo lugar, lo que el simpático
alemán del campo de Vera nos habían anunciado, la "Grande Fiesta",
y así fué, una cena dentro del hangar amenizada por un teclista
alemán que cantaba canciones de su tierra,....como en Heidi pero sin cabras.
Tras la cena se entregaron las placas de participación a los pilotos y
algunos diplomas, uno de los cuales fué a parar a mi compañero Aurelio,
por su aterrizaje con la furgoneta en el olivar y otro a Valentín por su
rotura de pata, y como no, otro al señor Bacterio. Valentín dedicó
su placa a los pilotos de Camarenilla, osea él y yo....gracias Valentín.
Por la noche nos bajamos Miquel,
Tuta, Bacterio, David (copiloto de un Sky Ranger de Manrresa) y yo a tomar algo
a la costa, y a nuestro regreso......traca....la puerta del
campo cerrada, y encima era eléctrica...que hicimos....pasar el coche a
lo bestia por un hueco que había al lado de la puerta para poder entrar.
Yo decidí dormir en la cabina de la furgoneta...mal hecho, ya que un escuadron
de mosquitos se había colado dentro y aunque yo disparé manotazos
hacia todos los lados, me cosieron a picotazos, dejándome herido gravemente
para varios días.
(Sigue
arriba a la derecha) |
Al día siguiente salimos hacia Requena. Esta vez, Aurelio iría
de copiloto en un autogiro y yo por carretera al mando de la furgona. Una vez
allí, pasé el día debajo de unos pinos durmiendo, ya que
la gente estaba en Ontur comiendo y salió hacia el campo
de Requena una vez bajo un poco el calor y el viento. Cuando
llegaron todos los aviones, nos llevaron a una bodega para cenar y catar vinos.
Nosotros íbamos en la furgoneta con un simpático francés
del pueblo de Asterix guiados por un coche donde iban otros pilotos, entre ellos
otro simpático bretón, que por su tamaño habíamos
apodado Obelix. Y como no, nos
perdimos por los caminos y al dar la vuelta en uno de ellos se nos quedo una rueda
del furgón colgando y esta vez era casi de noche, no había tractores
para remolcarnos y los lobos merodeaban oliendo carne fresca. Menos mal que estaba
Obelix, y empujando logramos sacar el furgoneto de la zanja. Un
vez en la bodega, cenamos, cataron vino (yo no bebo), briefing y al campo a dormir. Al
día siguiente, partimos hacia Barbastro, pero hicimos parada en Torremocha,
donde finalmente nos quedamos, ya que se levantó el cierzo y no era posible
la salida. Allí nos pegamos una comilona de paella y luego a la piscina
del pueblo, donde pasamos
la tarde. Por la noche, Miquel, Aurelio, Tuta y yo nos bajamos a las fiestas de
un pueblo de al lado, unas fiestas como las de antaño, con cantante desafinada
y plaza de pueblo. Cuando nos hartamos nos fuimos a dormir a una casa rural que
había en el pueblo y hasta mañana. Aquí, muchos pilotos avandonaron
la vuelta para dirigirse a sus campos de procedencia y el resto continuamos hasta
la siguiente etapa. Como el meteo
estaba un tanto complicado, se decidió ir directamente a Herrera del Pisuerga
para terminar allí la vuelta, y así fué. Llegamos hasta el
campo, donde estaba ya todo el mundo comiendo. Tras la comida, nos despedimos
de todo el mundo, ya que nosotros partíamos ya de vuelta a casa, dejando
parte de nosotros en todos los campos por los que pasamos pero contentos de haber
conocido lugares y pilotos entrañables. Tan
solo me queda felicitar a Marcos Chulia, coordinador de esta edición de
la Vuelta Ibérica, por su gran trabajo, que ha dado su frutos en una vuelta
sin incidencias
y con todo muy bien planeado de antemano. Felicidades !!! Y también agradecer
a todos mis compañeros: Carlos, Aurelio, Ana Erce, Dolores, Miquel Vila,
Ramón (Tuta) y todos los demás, haber compartido conmigo esta gran
experiencia, un saludo a todos desde aquí. También agradecer a todos
los campos que nos han acogido su buen hacer y su hospitalidad. Hasta
la próxima vuelta, Juan
Enrique Perez Muñoz |