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 EL GRAN HERMANO VOLADOR

Basado en hechos reales. Algunos nombres y situaciones han sido suprimidos o cambiados para conservar la confidencialidad de sus protagonistas y ayudar a la dramatización.

Capítulo 1 "Ser instructor de vuelo. Un proyecto pensado a medio-largo plazo"

  Pero claro, no todos los días se te ofrece un curso de este tipo tan cerca. Así que ni largo, ni medio. A los cinco minutos de enterarme de que se celebraba llamé para informarme y me apunté. En diez minutos tenía toda la documentación metida en un sobre y en quince ésta ya andaba de camino hacia su lugar de destino. Las cosas, algunas veces, si no se hacen así no se hacen.

  A tres semanas escasas del comienzo del curso y, en mi caso, sumido de lleno en época de exámenes en la UNED - hay que decir que la media de edad de los estudiantes de la UNED rondará los 50 años, osea, que, aun siendo más joven que la media, estar en época de exámenes no presupone que sea esto a lo que me dedico, ni que tenga entre 18 y 23 años -, y con trabajo hasta las cejas, como siempre en fechas cercanas a vacaciones de verano, me pregunto "¿yo por qué tengo que ser tan rapidillo siempre?". Total, que en principio el día de comienzo del curso, 9 de Junio, a las 9 de la mañana yo tenía que estar en dos sitios a la vez: en el aeródromo donde se celebraba, unos km. más allá de Sevilla, y en la capital de otra provincia, Córdoba, haciendo un examen, y esto sin ser un chico JASP, ni mujer, ni siquiera joven y dinámico... Bueno, como la mañana del primer día se dedica a presentaciones y vuelos de adaptación al nuevo avión, pues tampoco importa demasiado, solo que después de hacer el último examen, en vez de quedarme echando unas cervecillas para celebrar lo bien que lo he hecho, me embarco sin descanso en una aventura de nueve días separado del mundo.

  Pero la suerte sonrió en parte, porque el día de comienzo se retrasó una semana. Ahora, en lugar de salir corriendo hacia el otro lado de Sevilla, lo tenía que hacer hacia la butaca de mi salón, porque la verdad, después de mirar tranquilamente el temario de psicopedagogía que había que empaparse, y ver lo "ligero" que resultaba.., pfff, como para dormirse en los laureles... Na, a terminar el examen y a estudiar otro par de asignaturas...

Capítulo 2 "Primera semana. Entrada en la Casa"

 Llega el día 16 de Junio. Me levanto dos horas antes de lo normal, para preparar algunas cosas y hacer 120 km., que no son muchos si no fuera porque tengo que cruzar toda Sevilla cuando todo el mundo está haciendo lo mismo que yo, cruzar toda Sevilla. Que algunas veces te preguntas, "¿Por qué no viven al otro lado, coño?

  Llegada al aeródromo sin mayores problemas, a pesar que es la primera vez que voy en coche. Eso sí, mi desconocimiento del terreno me hizo cruzar todo Bollullos por el centro, entre callejuelas vadeando mujeres mayores que estaban fregando la calle, con la cabeza fuera del coche, preguntando si no les importaba que les pisara. Amablemente las mujeres negaban con la cabeza. Menos mal, si no, llego a mediodía.

  La toma de contacto con el grupo de pilotos y el insultor jefe fue curiosa. Vaya grupo heterogéneo. El más joven, 21 años, el mayor, no se la edad, pero lleva unos años jubilado, es alemán y tiene 28000 horas de experiencia!!! La leche. Entre medio, los demás, de entre treintaytantos y cuarentaytantos, cada uno de su padre y de su madre. Buena gente.

Capítulo 3 "Toma de contacto con el avión"

  Sin problemas, solo que hacía calor y las térmicas no dejaban cogerle bien el tacto, solo pelearte con él. Ahí empiezan las dudas, si el día del examen de vuelo, con el estrecho margen de error que te permiten, hay unos pelotazos así, no aprueba ni el alemán, así tenga 28.000 ó 1.000.000 de horas. Pero bueno, antes hay que aprobar las otras partes, que no las regalan.

Capítulo 4 "Ensayando las exposiciones orales"

  Entre el grupo de voladores, llegamos al acuerdo de que mientras alguien estaba volando, en vez de estar tocándonos las narices, íbamos a hacer, por nuestra cuenta, prácticas de exposiciones orales. Para el que no lo sepa, las exposiciones orales no tiene nada que ver con el sexo. Se trata de dar una clase de unos 20 minutos exponiendo un tema del programa de piloto de ulm mientras los demás se ponen en el papel de alumnos, y te hacen preguntas de todo tipo. Esto está muy bien mientras que todos se metan en su papel, osea, el que hace de alumno se le supone un escaso conocimiento de la materia y el que hace de instructor, ha de dominar la materia. Hasta ahí bien. El problema comienza cuando el que hace de instructor, aun, y por lo precipitado de la cuestión, no se ha estructurado los temas para exponer, y si a esto se le añade que entre los alumnos virtuales hay alguno que no hizo teatro en el cole y que no es capaz de meterse en el papel de nada, vamos apagando para irnos. Dios, aun recuerdo a JT intentando explicar el funcionamiento del motor de dos tiempos, y el alumno aventajado corrigiéndole cada linea que dibujaba en la pizarra. Tras dos horas, y sin poder terminar la exposición, tuvo que dejarlo por aburrimiento y porque era la hora de comer. Teníamos que llegar al acuerdo de dejarnos exponer porque si íbamos a estar todo el rato interrumpiendo y corrigiendo al supuesto instructor, las prácticas nos iban a servir de poco. Bueno, después de comer lo retomamos.

  Ja, ja, ja, enseguida!! Que no, que allí no había quién saliera a la palestra sin llevarse tortas por todos lados. Estaba claro que había que venir más preparado y que eso de las exposiciones no era nada fácil, menos si entre lo alumnos hay quién tiene más experiencia que todos los demás juntos y encima no es capaz de mantener la boca cerrada cinco minutos (ya se puede suponer a quién me refiero). Como práctica estaba bien, porque ya sabemos lo que hacer si en alguna ocasión nos encontramos con un alumno así en el desarrollo de la actividad de instrucción. Por lo menos no nos va a coger por sorpresa. Durante las exposiciones se perdía más tiempo poniendo orden que explicando el tema. Esto cambiaría el segundo fin de semana.

Capítulo 5 "Vuelo de instrucción"

  Creo que pagué la novatada con eso de tocarme el primero sin que nadie me dijera de qué se trataba en realidad esto.

  Ya se sabe que las prácticas de vuelo de instrucción se trata de una simulación en la que el instructor se hace pasar por alumno y el aspirante a instructor le va explicando y corrigiendo, pero de ahí a meterse en el avión con semejante hijo de la grandísima..... hay un tirón.

  En principio el supuesto alumno venía a su primera clase, y había que explicarle exhaustivamente el prevuelo, cómo y porqué vuela el avión y qué mandos actúan sobre qué superficies. Luego una toma de contacto en cabina, un poquito de rodar por el suelo, y al aire.

  El despegue lo hice yo, diciéndole que pusiera las manos y los pies suavemente sobre los mandos para notar el tacto de los movimientos, mientras le iba explicando algunas cosas. Hasta ahí bien. Pero llega el momento de dejarle el avión en el aire, para que lo mantenga en vuelo recto y nivelado, y os aseguro que este sí sabe meterse en el papel del alumno. P'arriba, p'abajo, acelerón, parón... y ahí, intentando corregir sin entorpecer demasiado y manteniendo la calma, pidiéndole con educación y en todos los idiomas conocidos que agarre los mandos con suavidad, que los va a partir.

  Después de un rato de lucha, cambiamos el rol del alumno y ahora, me explica, es un alumno que ya domina los movimientos en el aire, y que vamos a hacer nuestra primera aproximación. Jejeje, esto tuvo su gracia, porque él entendió una cosa y yo otra...

  Le voy explicando las maniobras para entrar en tráfico, qué referencias visuales coger para hacer los giros y todo esto. Muy bien. Pero llegamos al tramo final, e iniciamos el descenso, indicando la velocidad de aproximación, el tacto, la actitud del avión, referencias visuales... etc., todo esto sin tocarle para nada los mandos. Hace un poco de viento cruzado y el tío se deja salir de la trayectoria empujado por el viento (este es más fino que un coral, pienso yo), y le explico las maniobras para entrar con viento cruzado. El descenso ahora va bien. Vamos hacia la pista y apenas hay que corregirle un poco, casi todo verbalmente. Cuando llegamos a cabecera, suelto la frase "pista ganada, corta motor suavemente", pero este no lo corta, se lo corto yo, "recoge, recoge" le ayudo un poco "mantenlo ahí........" y tomamos..., "motor y al aire", y nos vamos para arriba. A esto que me comenta, "está muy bien, pero no se trataba de aterrizar, si no de hacer la aproximación... Una pasadita por la pista manteniendo el eje..., en fin, ya sabes...". "Jejeje, pues no..., esto..., yo había entendido que.... en fin, ya sabes"... Que risa.

  Para aliviar el estrés pasamos de roles e hicimos una magnifica "maniobra temeraria" y luego le pedí los mandos para aterrizar el avión, así practicaba una vez más el aterrizaje, pues al ser otro avión distinto al mío, siempre viene bien esa práctica. Esto fue el domingo. El lunes pedí hora en la fisioterapeuta, pues el primer fin de semana me había dejado la espalda con más nudos que una red de pesca. "Esto es todo acostumbrarse" pensaba yo.

Capítulo 6 "Segundo fin de semana.

  Ya sabemos a lo que venimos" El segundo fin de semana fue algo más relajado. Cada cual tenía ya asumido sus déficits y se había puesto las pilas durante la semana, estudiando, volando, exponiendo... cada cual por su cuenta. Y esto se notó mucho. Ya nada nos pillaba por sorpresa, ni siquiera las preguntas hechas para hacer sangre durante las exposiciones, jejeje. Ahora sí, esto va cogiendo otro color. Ahora se trata más de divertirse e ir aprendiendo a grandes pasos.

  Buenas ponencias de los profesionales del aire y de la pedagogía, destacando para mi gusto la de "Seguridad en vuelo y actuaciones en caso de accidentes" realizada por el amigo A. Toscano, "Documentación", esta hecha por el mismo Fernando Llabona (el insultor jefe) y "Pedagogía de la enseñanza" realizada por María (lo siento, no recuerdo el apellido). Durante esta última, y ya que se trataba de la última clase del curso, el segundo domingo a última hora de la tarde, la chica del bar apareció con sendas bandejas llenas de tajadas de sandía, melón y algunas peras fresquitas... Nos salimos fuera a rendir cuenta de tan suculento y apropiado manjar - hay que decir que durante los dos fines de semana hizo un calor de justicia, aunque por suerte no lo máximo a lo que nos tienen acostumbrados los Junios y Julios por estos lares.

Capítulo 7 "Tercera semana. Exámenes"

  La verdad es que uno siempre va a hacer los exámenes con cierto gusanillo en el estómago y mal dormido. Este caso no iba a ser excepcional, todos lo reconocieron, pero la verdad es que lo que la gente había estado preparándose se notó - y también lo notó el examinador - al realizar la primera prueba: el test.

 80 preguntas en total, unas 60 de piloto (de diferente dificultad) y el resto del temario de pedagogía (estas son imposibles de acertar si no te has empapado el temario y los tests a conciencia). Tras corregir los exámenes, el examinador nos felicitó porque los resultados contenían entre el 90 y el 96 % de aciertos. Nos dijo que teníamos un nivel muy alto, y nosotros nos correspondimos con sendas palmaditas en la espalda. Acto seguido pasamos a las exposiciones. Se hicieron más cómodas de lo que se podría esperar, más después de los entrenamientos que habíamos tenido sobre todo en el primer fin de semana. El examinador quería ver cómo nos explicábamos, más que cuánto sabíamos, y así nos lo hizo saber. Así que los temas a exponer no eran tan estrictos. Te daban lugar a tirar para un lado o hacia otro, según qué materia dominaras más. Esto tiene sentido si se piensa.

  Los temas que sugirió:

- La sustentación
- Navegación visual y a estima
- Componentes del ultraligero
- Frentes y tipos de nubes
- Las fuerzas que actúan en el ultraligero
- Triángulo de vientos
- Procedimientos en aeródromos

Creo que todos defendimos el tema que nos tocó con suficiencia. Y el examinador pensó lo mismo, pues nos convocó a los siete para el día siguiente hacer el examen de vuelo. Nos explicó las maniobras a realizar y cómo había que realizarlas, a la vez que se les iba a tener que ir explicando, ya que el examen se trataba de una simulación en la que él era un alumno listo para examinarse y nosotros le íbamos a refrescar la memoria el día de antes, haciendo tales maniobras, a la vez que se las explicábamos.

- Ascensos y descensos en estándar
- Dos 360º consecutivos (8) también en estándar
- "O tumbada", por supuesto, también en estándar
- Cada maniobra se realizaba en tramo viento en cola y terminaba con una toma total, la última de ellas en una espiral sin motor.

  Los vuelos no se podían demorar, así que tuvimos que empezar temprano, a las 8:30 de la mañana, para intentar volar todos antes de que empezaran las térmicas fuertes a las que estamos acostumbrados por aquí.

  Después del primer vuelo, que duró aproximadamente 1 hora, el examinador realizó un nuevo briefing cambiando algunas cosas, pues se dio cuenta de que el avión era algo más lento de lo que él pensó en un primer momento. Los restantes vuelos se realizaron con una duración aproximada de 30 minutos cada uno, así que para mediodía ya habíamos volado todos, y todos con bastante soltura y pericia, y esto se vio en el resultado, 100% de aprobados.

  Después de tomarnos unas cervecitas en el bar del aeródromo, nos fuimos a comer todos juntos, mucho más relajados, y a hablar de nuestros proyectos futuros, entre otros el de quedar todos para celebrarlo en algún campo cuando pase el calor del verano, pues ya era oficial, habíamos superado todas las pruebas y en nuestra licencia aparecerá una habilitación que te permite volar cobrando... ahí es na.


Por Aerobetis


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