HORA

LOCAL:
ZULU:
MAPA DEL SITIO
AÑADE TU ENLACE
AGENDA
E-MAIL
FACTORES DE CONVERSION DE MEDIDAS


MENU PRINCIPAL

 En estas breves frases, intentaré relatar como aconteció mi inicio en el vuelo en ultraligero.

 Todo ocurrió a raíz de que un buen día de verano del año 2000, mi querido hermano Gonzalo me dijo así y de pronto: "Oye, y si nos sacamos la licencia de piloto de Ultraligero", y claro, yo accedí de inmediato, quien podía decir que no.

 Una vez localizada una escuela en Casarrubios del Monte, nos dirigimos prestos y veloces hacia el aeródromo. Al llegar allí preguntamos por el ansiado "bautismo", pero cuando estaba ya listo agarrandome los pantalones para subir al avión y gozar de un bautismo de vuelo, el que ahora es mi instructor y amigo, me dijo que no podía ser, que había mañana exámen y tenía muchos vuelos de alumnos, con lo cual, nos dirigimos al coche para volver a casa, por un lado defraudados, pero muy adentro sonaba una vocecilla que decía: "Uffffffff, menos mal, eso, eso, otro dia mejor".

 Por fin llegó el día, y una vez en el aparato, atado y con los cascos puestos, el piloto metió gases y se dirigió a la cabecera de la pista. Mientras tanto yo pensaba: "me bajo!!!, me bajo!!!, dios mio!!!!"..."cagüento"....

 .....Motor a tope, todo temblaba (o era yo?), ris, ras, rus y cuando miré un poquillo a un lado, zass, ya estabamos volando. Era fantástico, una sensación única, pero al volver a la realidad, aun me temblaban hasta las cejas.

 "Coje los mandos", oí de boca del piloto, mi amigo Juan Socias,...."dios santo, se quiere matar", pensé yo. Bueno, puse los pies como sobre los pedales, pero solo "como sobre" e hice como que agarraba la palanca y un poquito palanca derecha....y un poquito palanca izquierda.....hasta que Juan cogió de nuevo los mandos.

 Aquí llegó de nuevo esa sensación de paz y seguridad, que hacía rato que había perdido en algún golpe de palanca.

 Tras dar unas vueltas por ahí y realmente estar con la boca abierta debido al mundo fascinante que se abria ante mí, escuche la voz de Juan que decía que volvíamos ya. Casi en la pista se me ocurre preguntar que si esto planea mucho, y "chasca", Juan apaga el motor y comienza a bajar en espiral hacia la pista, demostrandome como puede el aparato volar sin motor y claro, yo me agarré los machos, tragé saliba y dije susurrando: "cojonuuddodo".

 Una vez en tierra, me sentia como "el niño tonto que le quitan el caramelo", nada mas que de llorar y llorar pa subirme otra vez.

 Poco despues de esta emocionante toma de contacto, comenzamos el curso el el aeródromo de Camarenilla, y rapidamente, la sensación de rigidez y temblequeo se fue disipando a golpes de pedal, palanca y "aporrizajes".

 Mientras más volaba, más deseaba volar de nuevo, volver a sentir de nuevo ese fascinante calambrillo que recorre el cuerpo cuando gritas "libre" y pegas el zapatazo al motor pa salir zumbando hacia la cabecera de pista...... y aquí estoy, a punto de comenzar a construir mi propio aparato.


Juan Enrique Perez Muñoz /Sep-2000


AERÓDROMOSMETEOROLOGIAALBUM DE FOTOSMERCADILLONORMATIVA
AVIONESREPORTAJESESCUELASPUBLICACIONESSEGURIDAD EN VUELO
NOTICIASENLACESFEDERACIONESTECNICA DE VUELOE-MAIL
MOTORESWEB FORUMMUSEOSSIMULACIONINICIO
AUTOGIROSAERODINAMICARELATOSVUELO ACROBATICO