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El italiano Leonardo da Vinci nació
en 1452 en Anchiano, cerca de Vinci, entre
Pisa y Florencia, y murió en 1519 en el castillo de Clos-Lucé, en
Francia, cerca de Amboise. Es
por excelencia, para numerosos artistas y científicos actuales, el genio
del segundo milenio, adelantado en generaciones a su propia época. Pero,
a pesar de su brillantez en las más diversas ciencias y artes, a pesar
de que se identifica con muchas de ellas, lo que verdaderamente le interesó
fue el vuelo. |
| EL
VUELO DE LAS AVES Y EL ROTOR |
| "Recuerdo
que una vez, siendo niño, se posó un halcón cerca de mí,abriéndome
la boca, me acariciaba una y otra vez con sus plumas como profecía de que
yo iba a hablar de alas durante toda mi vida". Así fue. El sueño
del niño se convirtió en la meta esencial de la vida del adulto. Leonardo
da Vinci quería despegar en vuelo vertical y regresar a tierra de la misma
forma. Intentaba, en suma, inventar el helicóptero. Idea ciertamente utópica
hace cinco siglos, pero de la que estaba firmemente convencido. A diferencia de
Orville y de Wilbur Wright para los que a principios del siglo XX las palas de
un rotor eran demasiado complicadas para llegar a ser realidad, el pintor Leonardo
da Vinci ya en 1500 hizo un dibujo de su idea soble un rotor. ¿No era evidente
que la inmensa mayoria de las aves es capaz de elevarse por los aires más
o menos en la vertical? Cuatro siglos antes de Otto Lilienthal y de Clément
Ader, estudio el vuelo de las aves como nadie lo había hecho anteriormente. El
helicóptero (del griego "helix" = espiral y "pteron"
= ala) de Leonardo estaba provisto de un rotor helicoidal o, mas exactamente,
en forma de espiral. Visionario
y meticuloso a la vez que escribía:"Si se hace girar con fuerza, la
hélice se elevará por los aires y ganará altura. Piensa,
por ejemplo, en una regla larga y estrecha. Si la mueves enérgicamente
en el aire sentirás que la misma regla arrastra por el aire las articulaciones
de tu brazo". Su precisa
descripción de la hélice es impresionante. "Su borde exterior
deberá ser un filo de hierro...Creo que si el ingenio helicoidal está
bien construido, es decir, si es una tela de poros obturados con almidón
y se hace girar rapidamente, subirá por los aires en forma de espiral". Sus
diseños muestran claramente su perfecta comprensión del principio
del helicóptero. El hecho de que la mayoría de sus proyectos y diseños
no se redescubriesen hasta finales del siglo XIX es una de las ironías
de la historia; por esas fechas, sus sucesores habían inventado ya el paracaidas
y, en principio, tambien el helicóptero. |
Pero así es la historia. A la muerte
de Leonardo en 1519, a la edad de 67 años, siguió siglo y medio
de indiferencia e incluso de hostilidad hacia la ciencia; el interés por
volar con objetos más pesados que el aire se había desvanecido por
completo; peor todavía, florecieron de nuevo la superstición y el
fanatismo religioso, dejando poco lugar a la ciencia durante muchos decenios. Ya
en 1505 había sido ajusticiado en los alrededores de Moscú un hombre
llamado Nikita por atreverse a llevar a cabo un ensayo de vuelo en presencia del
zar Ivan III. La sentencia fué ejecutada inmediatamente. "El
ser humano no es ave ni tiene alas; actuará contra natura quien a pesar
de ello las fabricare; el constructor será decapitado por pactar con el
diablo y su ingenio quemado tras rezar la santa misa." Las
Leyes eran, también en el país de Leonardo, draconianas. Así,
el monje Giordano Bruno murió en la hoguera en Roma por decreto de la Santa
Inquisición el 17 de febrero de 1600. Galileo fué perseguido por
la Iglesia Católica treinta años más tarde, por su abierta
defensa del sistema de Copérnico. Leonardo
no tuvo dificultades. Sin duda por una parte debido al éxito de su alianza
con los poderosos y por otra porque siendo pintor y arquitecto apenas hubo obstáculos
para sus investigaciones. Hace
500 años Leonardo da Vinci no estuvo muy lejos de descubrir el helicóptero
propulsado. Hoy
sus inventos nos parecen asombrosamente sencillos. Por ejemplo, construyó
un aparato para hacer girar un espetón. Se servía del aire caliente
que ascendía de un hogar para impulsar el espetón con ayuda de un
asta dotada de palas. Si en lugar de mantener las palas girando por medio del
aire caliente las hubiera puesto en rotación, de forma que fuesen ellas
quienes desplazaran el aire, hubiera inventado el rotor. |
| Ya desde
época muy temprana se sabía que la fuerza de atracción terrestre
permite la caída libre en el aire y que la velocidad final depende de la
magnitud de la resistencia que el aire opone al cuerpo que cae. En
el siglo XIV se realizaron saltos en paracaidas durante los festejos de la coronación
del emperador chino Fo-Kein. Poco después, Leonardo iba por buen camino
al concebir, probablemente en 1495, un proyecto de paracaídas. Él
fué el primero en exponer el modo e funcionamiento teórico con argumentos
muy ponderados acompañados de bosquejos y esquemas. Respecto
de la estructura cuadrangular, de inequívoco parecido a una tienda de campaña,
escribe: "Un hombre bajo una tienda de tela estanca de doce codos de largo
y doce de alto, no sufrirá daño alguno por muy grande que sea la
altura desde la que salte".
Efectivamente
es así. Pero valga la inoportuna pregunta ¿De dónde quería
saltar Leonardo a no ser de las montañas de las que sus contemporáneos
huían? El paracaídas no era entonces un último recurso para
salvarse de aviones o globos, y mucho menos un artefacto deportivo.
Hay que reconocer, sin embargo, que Leonardo ideó ya muy pronto "mecanismos
retardadores de caida". Su idea era en principio correcta y hubiera podido
servir de base para crear verdaderos paracaídas. La superficie del suyo
ocupaba alrededor de 62 metros cuadrados, con lo que se aproxima de forma increíble
a la de los paracaídas actuales. |
| GRANDES
VERDADES TEÓRICAS |
| Sin
embargo, a pesar del sorprendente realismo de sus visiones, hay una cuestión
que se queda sin respuesta: ¿Por qué este inventor, que ideo un
sinnúmero de ingenios voladores, no prestó la menor atención
a un principio fundamental, el principio de "mas ligero que el aire"?
Sorprende todavía más puesto que sabemos que conocía los
célebres volcanes italianos Estromboli y Etna, y con ello, probablemente,
la existencia de los gases ascendentes que emanaban de las humeantes montañas. Toda
una serie de esquemas y dibujos revela que Leonardo tenía conocimiento
de la mecánica de vuelo. Nos legó un gran número de bosquejos
sobre el vuelo de las aves. Uno de los primeros proyectos de un ingenio volante
propulsado por la fuerza muscular, demuestra que sabía que los músculos
de los brazos y pectorales no serían suficientes para propulsar una máquina
por los aires. Construyó
un complicado sisteama para utilizar la fuerza de las piernas mediante cables
y poleas, siendo consciente ya entonces de que la fuerza muscular del ser humano
es mayor en las piernas que en los brazos. Son
admirables también las alas mecánicas dotadas de manivelas; las
poleas y las correas de transmisión; todo ello está integrado en
el patrimonio intelectual de la humanidad. No obstante, Leonardo permaneció
fiel a la idea errónea de que el hombre podría elevarse por los
aires con la sola ayuda de alas. Esto explica por qué todos sus ingénios
están equipados con alas móviles (ornitópteros).
Pero
la fuerza humana, incluso con la ayuda de sistemas de correas y poleas, no es
suficiente para volar con alas. Esta es la razón por la que Leonardo da
Vinci no llegó nunca a construir un aparato verdaderamente capaz de volar.
No es de importancia por eso que tomara como modelo, no las aves,sino mucho más
interesante todavía, los murciélagos. "Recuerda que tu pájaro
no deberá tener mas modelo que el murciélago, porque sus membranas
[...] sirven para unir los refuerzos, es decir, los tirantes [...], que no tienen
calados". El ingeniero Leonardo
da Vinci se percató muy pronto de que la estructura de "ala de murciélago"
era más facil de imitar que la de un ala emplumada. |
En sus primeros proyectos el piloto estaba acostado
mientras que en los posteriores ya estaba de pie. Siempre
han causado asombro las impresionantes dimensiones de sus ingenios volantes. La
envergadura de sus ornitópteros podía llegar a un máximo
de 18 m. Los timones debían colocarse en la cabeza del piloto por medio
de la cual el ingenio podría ascender, descender e incluso modificar sus
propias dimensiones. Leonardo
da Vinci, que había estudiado las leyes de la dinámica de fluidos,
intentaba traspasar grandes verdades teóricas al vuelo partiendo de los
conocimientos adquiridos. No solo refutó la opinión reinante en
su época, según la cual el aire no ofrece resistencia, sino que
fué el primero en investigar los factores más importantes de la
estabilidad de vuelo y definió antes que nadie problemas del centro de
gravedad. Dicho de otro modo,
el formuló hace 500 años lo que en la actualidad todo piloto principiante
ha de aprender. "Si el ave desplaza su centro de sustentación de sus
alas hasta detrás del centro de su gravedad, caerá cabeza abajo". Para
decirlo de otra forma más comprensible: todo avión que pese más
por el morro se desploma. Leonardo da Vinci ya había comprendido la función
estabilizadora del plano horizontal y el funcionamiento del timon de profundidad.
"El ave que cae cabeza abajo no logrará enderezarse si no dobla la
cola hacia arriba". Sin embargo, no llegó nunca ni a confirmar ni
a refutar sus propios descubrimientos porque jamás realizó vuelos
experimentales. Puede que ello fuese por temor a la Santa Inquisición,
cuya sombra pesaba amenazadora sobre todos los grandes intelectuales de la época.
Quizás esta sea también la causa de que redactase la mayoría
de sus escritos por precaución en letra inversa, aparte de que era zurdo. Por
tanto las atrevidas y enteramente visionarias palabras escritas hace casi cinco
siglos en su "Código de las aves", se han hecho magistral realidad
en nuestros días. "La
gran 'ave' volará por primera vez. Será asombro del mundo entero
y llenará con su fama los tratados. Será para gloria eterna de su
lugar de nacimiento". |
| Extraído de Planet AeroSpace nº2 enero-marzo 2001 /
Artículo de Karl Morgensteirn | | |