| Una
vez llegamos a Londres, y tras coger nuestro coche de alquiler, nos dirigimos
hacia la autopista M11, que nos llevaría directamente hacia nuestro destino,
un pequeño pueblo medieval llamado Saffron Walden, en el condado de Essex.
El sábado día 4 nos fuimos al aeródromo de Duxford para ver
el Imperial War Museum, del cual teneis expuesto lo que vimos, en la sección
MUSEOS. Y por fin llegó el Domingo 5 de Mayo. Fuímos
temprano al aeródromo y ya era importante la asistencia de público.
La organización era explendida, no hubo retenciones ni al llegar ni al
salir de allí, cosa increible, ya que el número de vehículos
era bestial. Muy bien organizado el asunto, con voluntarios, ejercito, policias,
que te guiaban hasta uno de los muchos aparcamientos que se habían preparado
en los alrededores del aeródromo, en cuarteles, campos, etc.
Aquello
era increible, un torrente de gente en todas direcciones, gran número de
puestos en los cuales podías encontrar casi cualquier cosa relacionada
con el mundo de la aeronáutica (nosotros conseguimos, tras un duro regateo,
un auténtico gorro del piloto de un caza Spitfire, del año ¡¡¡
1940 !!! ), y sobre todo, aviones, muchos aviones de todas las épocas,
tamaños y colores. Antes
de dar comienzo el festival, los veteranos pilotos que combatieron en la Batalla
de Inglaterra
y en la contienda mundial, desfilaron entre los aviones arropados por los aplausos
de los asistentes. En un principio
estaba pensado que abrieran el festival los paracaidistas del equipo de Halcones
de la RAF, pero debido a las malas condiciones climatológicas, se tuvo
que suspender y comenzó directamente con las aeronaves. A
las dos menos cuarto de la tarde comenzó la exhibición aérea,
de mano de el grupo de helicópteros que acudieron al festival. Pudimos
ver un Chinnock, un Puma, un
Merlin, un Wasp y un Scout. Sencillamente impresionante la exhibición que
nos brindaron, en especial las maniobras que realizo el pequeño Wasp. A
continuación despegaron un Supermarine Spitfire y detrás de el un
Grumman Tigercat y un Bearcat, que volaron en pareja sin despegarse uno de otro
en toda la exhibición. Tras
esto, comenzaron a despegar los bombarderos, un B-17, que nos deslumbró
con su pesado pero majestuoso vuelo, un Avro Lancaster y un Bristol Blenheim.
Y como broche un Tornado GR4, que hizo en este festival su primera aparición
en público del año 2002. El
Tornado realizó toneles, Imperiales, Loopings, etc, etc, abriendo y cerrando
sus planos, volando a la velocidad del rayo o con máxima sustentación
en vuelo lento, realmente impresionante. |
A continuación se lanzaron al aire
aviones de una época pasada, que vieron su explendor a comienzos del siglo
20. Pudimos
ver formaciones entre los que se encontraban un Bristol Fighter, el
equipo olímpico de Tiger Moth, un de Havilland Rapide. Los
biplanos realizaron una especie de persecución, formaciones de todo tipo
y todo
ello en medio de un terrible viento que batía todo el aeródromo
y que los zarandeaba en su lento vuelo. Pudimos
ver también un Avro Tutor y un Avro 504K, uno de los cuales realizó
varias tablas acrobáticas que dejaron bien claras sus cualidades de vuelo
y la experiencia del piloto que iba a los mandos. Despegaron
acto seguido un grupo de War Birds que realizaron un homenaje a todos los pilotos
derribados y a los que combatieron en la Batalla de Inglaterra. Formaban parte
de la comitiva un Flight Hurricane, un Spitfire, un Dakota, un de Havilland Devon,
un Percival Pembroke y un Piston Provost.
Después
pudimos deleitarnos con un Jet Provost que realizó una buena
tabla acrobática, pasando a tal velocidad sobre nuestras cabezas, que era
harto dificil enfocar la cámara y conseguir que saliera algo más
que el cielo. Tras esta exhibición
despegaron los Breitling Fighters, grupo formado por un Spitfire, un P-40 Kittyhawk,
un Corsair y un P-51 Mustang, que volaron como si de una pelea de
perros se tratase, siguiendo la cola uno de otro sin perder la alineación
por más giros, toneles y maniobras realizasen. Al
final del festival, un Harrier GR7 de la RAF, nos deleito con una demostración
de sus extraordinarias cualidades de vuelo, realizando pasadas a alta velocidad,
toneles en tiempos, etc, etc, y por supuesto lo que todos esperábamos ver,
una exhibición de vuelo estático del Harrier, que volo de lado e
incluso hacia atrás. Después
de que el Harrier tomara tierra, la asistencia salió en estampida hacia
sus coches y nosotros aprovechamos para seguir viendo algunos puestos que nos
quedaban por ver, para terminar en ese extraño coche con el volante a la
derecha, que como pudimos hicimos llegar hasta nuestro pequeño hotel en
el campo.
Esperamos volver pronto
a visitar este fantástico país, donde los festivales aéreos
son cosa casi habitual, y en los cuales se pueden ver auténticas joyas
de la aviación en vuelo. |