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EL VUELO DE "IL BAMBINO" 

 Relato de la travesía Milán - Jerez de la Frontera realizada en ultraligero por dos jerezanos pilotos de ULM, Miguel Prim y Paco Trenado, a bordo de un Tecnam P96 Golf un 10 de octubre de 2005, con una duración de 12 horas de vuelo incluidas dos para repostar.

 LA IDEA

 Nace durante una comida entre amigos amantes de la aviación un día de septiembre de 2005. Entre los cuatro (Pedro, Miguel, Paco y Rodolfo) tienen dos aviones ultraligeros de 2ª generación con dos propietarios cada uno de ellos.

 Alguien propone la posibilidad de cambiar ambos aviones compartidos por dos propietarios cada uno, por otro de tercera generación que sería propiedad de los cuatro. Las prestaciones del nuevo avión no tendrían nada que ver con los aviones actuales, un Rans S-12 y un Canelas Ranger.

 Dicho y hecho. Todos de acuerdo y manos a la obra. Paco y Miguel se encargan de localizar el avión adecuado, estando las preferencias de los 4 en un avión tipo P-92 de ala alta o bien el P-96 de ala baja, siendo la segunda opción la preferida.

 El cambio no debía significar un gran desembolso, de forma que con la venta de ambos aviones y aportando una cantidad razonable se pudiese adquirir un buen aparato.

 El limite se fija en 40.000 euros.

 LA BÚSQUEDA

 A través de internet se sondea el mercado de ocasión nacional, resultando inasequibles los modelos buscados, dadas las altas cantidades solicitadas por sus respectivos propietarios, no bajando en ningún caso de los 50.000 euros, muy por encima del presupuesto estimado. Decidimos entonces mirar el mercado europeo, especialmente la web www.skysupermarket,com y ahí sí que vemos aparatos de nuestro agrado, en precio y estado de conservación, pero con un handicap. Están en Italia.

 Contactamos con un primer vendedor, cuyo avión, un P-96 precioso, de color blanco y azul está en 35.600 euros y hangarado en Venecia. ¡Este es el nuestro!. El propietario, Roberto nos da toda clase de información adicional sobre el aparato y le pedimos que nos espere 10 días para ir a verlo, estando de acuerdo en esperarnos. Un jueves le informamos que el martes siguiente podemos ir a verlo, para que nos confirme su disponibilidad para atendernos, y no obtenemos respuesta. Le insistimos y el mismo lunes nos contesta para decirnos que ya lo había vendido. Roberto no respeta su palabra de esperarnos unos días y nos da la mala noticia.. Nuestra desilusión es tremenda pues ya casi lo considerábamos nuestro.

 Sólo unas horas nos duró la tristeza, pues al día siguiente, contactamos con un segundo en cartera, Renato Steinberg, de Milán, Italia, quien resultó ser todo un caballero, y que ya es también nuestro amigo. No tenía fotos, lo que nos dejó un poco moscas, ¿quien no tiene fotos de su avión?, pero era así. Sólo nos informó de los datos de su avión, (antigüedad, horas voladas, instrumentos, estado de conservación) y precio del mismo, que se comprometió a dejarlo en 38.000 a pesar de estar anunciado en 39.000. ¡Estaba en precio! Y al parecer en muy buen estado de conservación.

 Era un año más "joven" que el anterior y ¡mejor instrumentado! Esta vez no perdimos mucho tiempo. De inmediato concertamos una visita relámpago a Milán. El día 27 de septiembre, Miguel voló a Milán. El 28 realizó las pruebas necesarias. Nos informó vía telefónica de su opinión y confirmamos la compra por unanimidad. Renato se comprometía a dar por vendido el avión, por lo que se dejó como señal una pequeña cantidad.

EL TRASLADO

 Ahora teníamos que tomar dos decisiones importantes de forma rápida. 1ª Decidir la fecha para ir a Milán de nuevo a pagar el total acordado y firmar papeles.- Y 2º decidir la forma de traer el avión. La primera no era difícil. Bastaba con ver días libres de Miguel y Paco, mirar tarifas de Iberia y comprar los billetes. De ida y vuelta,…..¿o solo de ida? Me explico: El 50 por ciento de los socios de la nueva "multipropiedad" preferiría traer el avión con las alas desmontadas en un camión que tuviese 7 metros de batea, que podría costar unos 1.200 euros. El otro 50% deseaba traerlo como Dios manda, o sea volando. 200 litros de gasofa = 200 euros, billetes de Iberia para ir a Milán 500 euros. Hotel 60 euros y otros gastos 50. Total 800 euros y un viaje alucinante a través de los Alpes, Pirineos, etc. etc. Ya resonaba en nuestros oídos una voz imaginaria diciendo: "Salida inmediata del vuelo internacional I-5975 del campo Top-Fly, en Milán (Italia), con destino Jerez de la Frontera (España).

 Los pilotos Miguel y Paco saludan a los pasajeros Paco y Miguel Pero había un fuerte handicap: la meteorología, como siempre. Se trataba de un vuelo largo, muy largo para un ULM. Conseguir buen tiempo en todo el trayecto en las fechas en las que estamos, Octubre, tiempo de frentes y lluvias, es como esperar que te toque la bonoloto. Muy difícil, pero la esperanza no se pierde nunca. Durante una semana estuvimos pendientes de las previsiones, al principio eran horribles, vientos, turbulencias, lluvias, pero fueron mejorando con el paso de los días. Y al mismo tiempo comenzábamos a preparar un plan de vuelo, por si acaso. La cosa seguía bastante fastidiada. Mal tiempo un día y otro. Pero, ¡oh lala!, divisamos un oasis: El lunes día 10 de octubre, ¡fiesta local en Jerez!, la previsión era bastante buena en todo el recorrido. Vientos flojos en las zonas de Milán, Turín, Génova, Montpellier, Perpiñán, Cataluña, y tan solo ''asomaban'' algunos nubarrones al sur de la península ibérica, es decir en nuestra propia casa... ¡Esta es la nuestra!. Solo tenemos un día, porque para el martes la cosa se estropea un poco…..!¿?!.

 Confirmamos durante los días anteriores que la previsión se mantenía.

EL PLAN DE VUELO

 Comenzamos a buscar en internet todos los campos de las zonas por donde debíamos pasar. Pedimos ayuda y colaboración a los amigos del foro AVIACIONULM.COM, y recibimos una lluvia de colaboraciones de todo tipo. Desde aquí agradecemos muy especialmente la información y consejos recibidos de Kike el administrador, Kike Álvarez, Ramiro, Oigorta, Beni, etc, etc. etc, Preparamos nuestras rutas (teníamos varias alternativas) muy a conciencia, campos para repostar, comer y dormir si fuese necesario, aunque nuestra idea fija desde el principio era llegar a casa en el día si era posible. Contábamos con que en Milán amanece una hora antes que en España, por lo que disponíamos de una hora más de sol. Saliendo a las 7:30 de la mañana podríamos hacer el vuelo en 10 horas.

LA IDA

 Reservamos asiento en un avión de Iberia que nos llevaría a Milán. A Paco el domingo 9 a bordo de un Airbús 321, cuyo comandante Antonio, "el zumbi" tuvo la gentileza de llevarlo en cabina desde Jerez hasta Madrid a las 7:00 hora local para enlazar con el vuelo Madrid-Milán de las 9:05 horas. Gracias comandante, y ya sabes que estás invitado a volar en "il bambino". ¡También en cabina, como no! A Miguel le tocó más tarde, a las 14:00 horas en el vuelo Jerez-Milán, vía Barcelona ya que tuvo que currar ese día, y quien también tuvo la suerte de ir en cabina. ¡Somos compañeros (o similar) no?. Pues eso!.

EN MILAN

 A las 11:15 aterrizaba en el aeropuerto de Milán Malpensa el vuelo de Iberia que llevaba a Paco. Allí, en la puerta 3 le esperaba el señor Renato, que con toda la amabilidad de mundo me recibió. Un poco de "spanglish", algo de italiano que suena parecido al español y muy buena voluntad sirvió para entendernos a las mil maravillas.

 Supe que tenía 67 años, que volaba desde hacía 40, que a su esposa no le gustaba volar (a la mía tampoco), que había volado en Cesna, Piper, P92, P96 y helicópteros, y muchas cosas más A 70kms. por autovía apareció Top Fly, un precioso campo de ultraligeros situado 25kms al sureste de Milán, todo verde, pista incluida y 30 o 40 aviones y helicópteros, a cual más bonito. Unos en el suelo y otros en el aire. Renato me iba presentando a cuantos se cruzaban en el camino desde el parking hasta el hangar donde se ocultaba "il bambino". Claudio el "helicopterista", Andrea el instructor... y otros muchos.

 Nervioso esperé a que Renato abriese el hangar ¡Dios, que pedazo de avión tenía ante mis ojos!. Este no puede ser, pero si está nuevo! Renato me lo presentó: ¡This is your aircraft ¡ Uauuu! Wonderful!! fue mi respuesta. Magnífico!, impresionante. Me quedé mudo. Yo lo miraba con la boca abierta mientras Renato quitaba la funda protectora, lo sacaba del hangar y hacía una revisión pre-vuelo. Vamos, me dijo. Vamos a volar. Despegamos y me dejó los mandos. Era increíble. Estaba nervioso y emocionado como un niño el día de reyes. Aquello volaba como los ángeles. Nada que ver con mi querido S-12, que tantas satisfacciones y horas gratas de vuelo me ha proporcionado.

 Fuimos por combustible, y repostamos a "il bambino" hasta arriba, 100 litros en total para que estuviese listo al día siguiente. Revisamos niveles de aceite y agua, comprobamos que todo estaba en orden y nos fuimos a comer al restaurante del propio campo. Qué organización. Allí nos sentamos en una mesa larga con un grupo de gente maravillosa y amable, que preguntaban, se extrañaban y nos aconsejaban acerca del vuelo tan largo que nos disponíamos a hacer. Tras la comida, Andrea, el instructor que habla español perfectamente, pues no en vano ha estado de instructor en Colombia 3 años, extendía mapas de Italia y Francia en el suelo y me aconsejaba sobre la mejor ruta a seguir, que coincidía casi al milímetro con la nuestra. Al poco, Renato y yo volvimos a Malpensa a recoger a Miguel, que llegaba a la 17:40, lo recogimos y volvimos al campo.

 El pobre Renato recorrió 300kms o más para recogernos a ambos. Ultimamos los preparativos, pagamos, firmamos papeles. Renato habló con los responsables de aeroclub para que pudiésemos sacar el avión a la 7:00, y decidieron dejarnos el hangar sin echar la llave, para que nosotros pudiéramos empujar las puertas y sacar el avión.

NOCHE EN VELA

 Renato nos llevó a un hotel cercano, a 1 km. exactamente del campo. Nos tomamos unas "birras piccolas" y nos dimos un abrazo para despedirnos, no sin antes prometerle que le tendríamos informado, vía SMS, del desarrollo de tan largo vuelo, pues según nos manifestó se quedaba muy preocupado, aunque muy seguro a la vez de lo que íbamos a hacer después de ver nuestros preparativos de mapas, gps, ordenador portátil para conectarnos a internet, rutas alternativas, etc. Renato se marchó a casa. Miguel y yo nos fuimos a pasear un rato por las calles del pequeño pueblo.

 Era una fresca noche de otoño. Comentábamos lo bien cuidado que estaba el avión y los deseos de que la meteo no nos jugara una mala pasada, no hacíamos más que mirar el cielo para descubrir trazas de una niebla que no deseábamos, pero que en estas fechas es de lo más normal. Regresamos al hotel, comimos algo, pizzas hechas allí mismo sobre la marcha, y alguna cosilla más y subimos a la habitación. Ducha y a repasar de nuevo el plan de vuelo. Decidimos utilizar la segunda ruta prevista. Volaríamos dejando Génova al sur-este, paralelo a los Alpes una vez atravesadas las primeras montañas, en vez de cruzarlo por Barcelonnette, ante el temor de encontrar nubes bajas, por debajo de los 3.000mts y una temperatura fría, muy fría a la altura de las montañas que tendríamos que pasar.

 Pusimos el despertador a las 6:00 A.M. con la idea de estar en el campo a las 7:00, pero no hizo falta para nada. A las 5:00, llevábamos una hora despiertos. Nos aseamos y decidimos marcharnos hacia el campo, no sin antes comprobar la visibilidad por la ventana de la habitación. ¡¡¡DESPEJADO!!! Tras una caminata de unos 15-20 minutos esquivando coches y camiones en lo más oscuro de la noche, llegamos al campo. Abrimos el hangar, consultamos la meteo en internet (accuweather y Yahoo Tiempo) a través de nuestro ordenador portátil, de todos los puntos clave de nuestra ruta. Hicimos el pre-vuelo. Motor en marcha y a cabecera!.

EL VUELO

 En un primer instante nos preocupamos porque las rpm no pasaban de 5200 y abortamos un primer intento. Revisamos todo. El motor iba perfecto, y decidimos despegar sin más demora.

 El comandante de la aeronave era Miguel, sin necesidad de comentarlo, discutirlo ni nada por el estilo. Su experiencia, número de horas, además de haber sido instructor de Paco, era aval más que suficiente para su "nombramiento" de facto. Paco, segundo piloto, con 400 horas de vuelo a sus espaldas ya tendría también tiempo, y mucho, de llevar entre sus manos los mandos de este precioso avioncito durante las 12 horas siguientes al despegue. Eran exactamente las 7:31 horas de la mañana cuando "il bambino", entre la penumbra del alba y una leve niebla pegada al suelo milanés, separaba sus ruedas de la tierra y (nos pareció) con total majestuosidad se dirigía hacia su nuevo hogar, casi dos mil kilómetros rumbo sur-oeste con todas sus plazas (dos) ocupadas por dos ilusionados "niños" de más de 50 "tacos" cada uno. Era un día mágico y todo tenía que salir bien. ¡Seguro!

 Tomamos altura y velocidad de crucero, 2000 pies y 200kms/h. Top Fly se iba quedando atrás muy rápidamente. A las 8:00 de la mañana alcanzábamos Novi Ligure. Habíamos recorrido 105kms. y nos disponíamos a cruzar Los Alpes, que si bien lo haríamos por la zona de menor altitud, también lo era por su parte más ancha. Mucho sol, nubes, poco viento y nieve en los picos cercanos, además de un buen fresquito que nos hizo poner la calefacción de cabina y ver que tanto la temperatura de aceite como la de culata bajaban a mínimos, menos mal que no tuvimos que subir más. Pero sobre todo, un espectáculo fantástico. Increíble. Durante más de una hora sobrevolamos esta majestuosa cadena montañosa. Exactamente a la 9:16 de la mañana divisábamos los llanos de Francia, tras llevar recorridos 400kms, y haber alcanzado una máxima altitud de unos 2.000mts. Era el momento de pasar un SMS a todo nuestro equipo de apoyo en tierra, que seguro estarían preocupados y ansiosos de noticias. Pedro, Rodolfo, Antonio, Renato, Teo y otros recibieron este mensaje, que previamente habíamos confeccionado como plantilla en nuestro celular: Kms. Volados: 400 Kms. Restantes: 1400 Hemos pasado: Los Alpes Hora de llegada: 19:00 local (muy estimada, pero que fue real). Francia se rendía a nuestros pies, soleada, viento algo de cola y visibilidad bastante buena.

 Hicimos un picado pronunciado para ponernos a 2.000 pies una vez superada la última barrera montañosa y enfilamos hacia Aviñón, cruzando el Ródano entre esta ciudad y Marsella, esquivando como es lógico, el CTR de su aeropuerto, dispuestos a alcanzar Perpiñán. Eran las 10:04 cuando pasamos por el sur de Nimes. Había suficiente combustible, cerca de dos horas más de vuelo, pero la visibilidad se nos puso en contra, pues unas nubes muy bajas nos impedían continuar con tranquilidad, y ante el temor de quedarnos sin visibilidad y sin gasolina, decidimos localizar un campo donde aterrizar y repostar y dejar el de Torreilles, primeramente puesto en la ruta como punto de repostaje, como un alternativo al que nos quedaban poco más de 150kms. Con los depósitos llenos llegaríamos a Castellón sin preocuparnos demasiado la visibilidad en Francia. Según nuestro Gps el campo más próximo era Pic San Lou. Fuimos a por él, pero estaba detrás de una montaña cubierta por nubes y niebla, nos fue imposible llegar., la visibilidad era muy mala.

 Paco localizó el siguiente punto. Pero antes de poner rumbo tuvimos que dar la vuelta, una pared de niebla y nubes bajas nos impedía seguir hacia delante.

 Por el este se veía más luminosidad y ese es el rumbo que cogimos. A 60kms al suroeste, y además sin desviarnos de nuestra ruta estaba Pézenas. Miguel puso rumbo a este campo. A las 10:37 horas, tres horas después del despegue aterrizábamos en este campo. Acierto total y absoluto. Ya en pleno vuelo, en nuestra primera pasada por el campo para anunciar nuestras intenciones divisamos un surtidor de combustible en pleno campo. ¡La leche¡, esto sí que es suerte. Tráfico: viento en cola izquierda, base, una larga final y al suelo. Era la primera toma que Miguel realizaba con este avión. Paco iba cantando la velocidad de aproximación. 140, 120, 100... contacto con el suelo. Aterrizaje perfecto.

 Rodando a plataforma. Entramos en la oficina, pero no había nadie. Muy cerca un señor estaba junto a su coche. Nos aproximamos. Dimos los buenos días. ¿Españoles? (y a mucha honra, pensamos) Esto, ejem….., ¿Por qué se nos notará tanto? Nos saludó el buen señor. Miguel expresó en el mejor francés que pudo nuestras intenciones. El amable señor nos indicó que el surtidor tenía poco combustible, pero que él nos llevaría en su coche al surtidor más próximo. Miguel tomó los tanques que llevábamos en el avión, regalados por nuestro amigo Renato y el señor francés otro más de su hangar, y juntos se marcharon a por gasolina.

 Mientras tanto, Paco conectaba su ordenador portátil a internet y buscaba información meteorológica por las siguientes zonas de la ruta. Nublado pero aceptable. Podríamos seguir. Contactaba con Pedro, nuestro socio y amigo, que desde Madrid nos informaba de la meteo y alturas adecuadas para seguir, dado que es un experto piloto de Líneas Aereas. Contactos que se repetirían a lo largo de todo el recorrido. Enviábamos un nuevo SMS a nuestro equipo en tierra.

 La cosa marchaba bastante bien, Antes de una hora estaban de vuelta con 70 litros de gasolina. Cargamos nuestro avión y agradecimos al señor francés su amabilidad e intentamos pagar tasas y atenciones, pero el buen señor se negó en redondo. "Merci beaucoup, monsieur". ¿Sólo somos hospitalarios en España? Venga ya!!. La gente que hemos conocido se ha desvivido por ayudarnos. También nos dio la ruta a seguir: salir a la costa para dejar Perpiñán al oeste. A las 11:43, (UNA HORA Y SEIS MINUTOS DESPUÉS) despegamos de nuevo. Esta vez fue Paco quien controló los mandos para llevar a "il bambino" de nuevo al aire. Tomamos rumbo a Perpiñán. La meteo parecía que estaba de nuestra parte y mejoró bastante la visibilidad, en ese espacio de tiempo había subido el techo unos 300 pies. Pasamos Narbona y Port La Nouvelle, ya en la costa; Perpiñán y Banyuls Sur Mer.

 Exactamente a las 12:34:57 sobrevolábamos territorio español. 5 horas de vuelo y ya habíamos pasado Italia y Francia. ¡Ya estamos en casa ¡ Jejejeje, como diría Kike. Sí, ya estamos en casa, pero aún nos quedan 1000 kilómetros de nada para llegar a nuestra "parcela" Ya en España intentamos abandonar la costa y adentrarnos en el interior. Estábamos a la altura de San Feliú de Guixols, pero la visibilidad seguía bastante mala. Se veía mejor por el mar, y decidimos "irnos a la playa", entrando de nuevo por Areyns de Mar. Nos acercábamos al CTR de El Prat y debíamos tomar la decisión de pasarlo por tierra o por mar, pero fuera del CTR.

 La decisión era clara, las nubes bajas nos hacían imposible entrar en tierra a no ser que fuéramos a más de 7500pies, estaba descartado, nos quedaba la costa, pero para no entrar en los CTR, antes nos había pasado lo mismo con Gerona y después pasaría con Reus, nos tendríamos que alejar unas millas mar a dentro. Buscamos tener el mayor número de barcos cerca de nosotros por si las moscas. No éramos un avión, éramos un "barco rápido". Desde que llegamos a la zona de Perpiñán el viento había cambiado de flojo y en cola a regular en cara, unos 30kms/h. adiós a la media. Excepción, a la altura de Barcelona, calma en el mar, parecía una balsa, nos dejó de nuevo avanzar a la velocidad original cercana a los 200 que habíamos tenido en el origen.

 Una vez fuera del CTR de Barcelona pusimos rumbo a Castellón, donde llenaríamos de nuevo los depósitos y ya directos a Jerez. La visibilidad era buena y la media que estábamos obteniendo hasta ese momento nos permitía mantener esperanzas de poder llegar a nuestro destino antes de que el sol "cerrara el chiringuito". A las 14:57, Miguel intentaba contactar: Castellón, buenas tardes de India 59... Castellón no contesta. Castellón de India 5975. auto-información, situados 8kms al norte de su campo y a 1000pies de altura con intención de tomar tierra para repostar. Utilizaremos pista 18. A escasos 4kms Castellón para India-59.. pista en servicio uno ocho, hay una avioneta con paracaidistas y les quedan unos 7 minutos para saltar. Castellón necesitamos repostar, ¿sabe si hay servicio disponible? India... pueden dirigirse al final de la pista a la derecha, surtidor BP. El servicio está cortado de una a tres. Gracias Castellón. Miramos la hora, las 15:03 ¡¡¡ ufff !!! Entramos y directamente fuimos a por combustible. Repostamos y 20 minutos más tarde solicitamos permiso para despegar. Eran las 15:35 cuando de nuevo estábamos en el aire. Rumbo Jerez de la Frontera. 830kms. 4 horas estimadas.

 Si todo va bien, a las 19:30, media hora antes de que el sol dijera adiós estaríamos en casa. Cruzando los llanos de Albacete divisamos una tormenta muy respetable. Se divisaba todo negro, aunque bastante lejos. El viento en cara de 70kms/h hizo que nuestro GPS nos indicara que la hora estimada era las 20:20, ya de noche. Imposible. No llegaríamos a tiempo. Tendríamos que dejar nuestro avión en Córdoba o Sevilla. ¡Jo, tío, después de 1500kms se nos va a fastidiar! Hay que probar más abajo, nos tendremos que apretar los cinturones porque esto se va a mover. Increíble, cuanto más cerca del suelo, más viento hacía, y además completamente en cara. Pocos minutos después la cosa cambió radicalmente.

 Buscando soluciones nos fijamos en la lluvia que teníamos delante, que caía vertical desde la nube y a medio camino se desviaba una barbaridad, indicando un corte de viento. Miguel decidió probar un poco más alto, y ¡oh maravilla! El viento en cara iba desapareciendo. Recuperábamos de nuevo nuestros 200kms/h y la hora estimada pasaba a la 19:10. ¡Bien! Se acabó la Mancha. Entramos en Andalucía. Despeñaperros, Bailén, Córdoba... ¡Estamos en casa! A 100kms de Jerez, entre Antequera y Morón la situación empeoraba por momentos. Los mensajes que nos llegaban al móvil eran muy crudos, visibilidad de 2000, lluvia, tormentas por todas partes y vientos fuertes. A la vista teníamos nubes negras y rayos ¡y centellas!. Nos cerraban el paso como un impresionante muro dispuesto, literalmente, a aguarnos la fiesta.

 El agua corría por nuestro parabrisas, y además de mojar el carenado, mojaba nuestra aventura, No podíamos seguir nuestro camino. Decidimos virar a derecha, dejamos a nuestra izquierda la Base Aérea de Morón y enfilamos rumbo a Utrera. Esto significaría meter 30 ó 40kms más, pero no quedaba otra opción. Incluso llegamos a plantearnos tomar en un campo de avionetas en Utrera antes de la lluvia fuerte y dejar allí "abandonado" a nuestro bambino. No podía ser. No era justo. Abandonar a 50kms de nuestra casa!. Vimos un hueco, una ventana, o una puerta a través del muro negro y tenebroso, que escupía rayos. ¡Por ahí!. Por ahí hay un claro. Se ve despejado detrás. No nos lo pensamos, ¡a por él!. La lluvia continuaba, cada vez más fuerte. Pero aparecimos detrás de la primera cortina con una relativa calma y buena visibilidad, el viento no era todavía fuerte, pero ya iba cambiando de dirección para acercarse al levante que nos esperaba en nuestro destino. Rodeamos el CTR del aeropuerto de Jerez. Jerez, de I-59..buenas tardes (por decir algo) somos un ultraligero procedente de Castellón establecidos a 25kms al norte de su campo a 800pies de altura y necesitamos meteo de Jerez, nuestro destino es un campo de ultraligeros al sur de la ciudad.

 Después de identificarnos varias veces (la matrícula no es normal por estos lares), recibimos la información: cubierto a partir de 2500pies y con tormentas rodeando Jerez llegando desde el sur y reduciéndose la visibilidad I-59... en este instante no llueve en el aeropuerto, pero al sur de la ciudad está cerrado y estamos viendo rayos. Joder, joder, y joder!. Ejem, Seguimos avanzando. Recibimos mensajes en el móvil ¡Daos prisa!. La cosa se está poniendo muy fea. Divisamos el campo.

 Eran las 19:15 pero estaba todo bastante oscuro. Encendieron los focos exteriores de los hangares y nos hacían señas encendiendo y apagando. Nosotros respondíamos con la luz de aterrizaje. ¡Queda poco, 7, 6, 5kms.! Vamos a hacer una pasada, decía Miguel. Ni de coña, directos a final, decía Paco. Tenemos tiempo, vamos allá, e hicimos media pasada.Un rayo a apenas 1km al sur del campo nos cortó las ganas de hacer la maniobra pensada desde que habíamos salido de Milán. Viento en cola, base, final y al suelo. No acabamos de poner el tren en el suelo cuando el segundo diluvio universal caía sobre nuestro campo.

 Motor en marcha hasta el interior del hangar. Motor parado. Abriendo carlinga. Nos saludaron con un fuerte aplauso. Un numeroso grupo de amigos nos estaba esperando. Descorcharon botellas de cava y nos regaron al estilo Fernando Alonso. Abrazos, apretones de mano.... La aventura llegaba a su fin. ¡Lo habíamos conseguido! y había merecido la pena ¡

     

     Reportaje por: Miguel Prim- Paco Trenado


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